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jueves, 25 de mayo de 2017


Camino a Dubai, abrazada a esa mochila en la que cabe todo lo que necesito para vivir, me ha recorrido un chispazo como el que se siente cuando te fijas en una mirada sabiendo que, para siempre, será uno de tus puntos cardinales: aunque no la veas, aunque te nublen otras muchas.

He sentido la seguridad que antes disimulaba con excusas y fobias que ahora no tengo. El nudo roto de mi garganta, como si llevara 25 años gritando que lo deshagan y yo tan necia despachando mis miedos para no verlos, ni responsabilizarse ni nada... Amontonando mil peros que pesan más que la mochila que abrazo.

En un suspiro pierdes el miedo a la oscuridad y abrazas mil cuervos con ternura. Luciérnagas revoloteando en la boca del estomago. No son mariposas porque dan chispazos de luz para matarme la ceguera.

Dejarme ser, aunque camine sola.

Serme fiel por encima de todo(s).

Desde tan arriba el norte de África parece repleto de montañas de canela y sal, en el medio agua color esmeralda gritando mucho más que Esperanza.

La vida es fascinante, solo si no se le tiene miedo.