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martes, 3 de enero de 2017



Se supone que al ser año nuevo tengo que tener una lista de propósitos entre los que cabe tener el culo más prieto o echarme novio. Eso es lo que escucho a muchas de las que comparten mi número de inviernos (no todas, que conste). Yo paso de largo y arrugo la nariz. Lo de felicitar el año, pues perdonarme si no lo he hecho pero tampoco es que sea lo mio. Soy un ligero desastre y prefiero que a quien le preocupe mi existencia, mis sueños o mis abrazos los busque a menudo: por ejemplo un 1 de Febrero porque hace frío o un 1 de Agosto porque hace mucho calor.

Este año lo comencé con grosellas ¡Qué delicia! Mucho mejor que las uvas que nunca me han gustado. Y no salí, porque no me apetecía. Será que me divierto a menudo y esa noche estaba helada; además sufro adicción por la escritura de Hesse, por lo que me acurruque junto a sus frases y su revolución mientras "la negrita" ronroneaba y me buscaba los pies para hincarles el diente.

El 2017 me va a gustar; porque confío en mi misma, porque estoy rellenita de sueños y proyectos en mente y porque la locura de Hesse me está recordando que debo lanzarme al vacío; que el 2016 solo es el preludio y que las locas debemos cometer locuras para que no nos aten las cuerdas. Que yo eso de que me aten lo llevo fatal. Más después de las heridas que me han provocado la soledad y el conocimiento personal más enriquecedor del mundo. Para que vean que hasta de lo malo uno sale victorioso; aunque las lágrimas pesen. A veces también los recuerdos.

Después de todo si algo tengo claro, es que la cicatriz del ventrículo derecho es preciosa y la que está un poco más arriba sigue sangrando un perfume delicioso. La inferior me hizo más fuerte y más sabia. Así con todas.

Cicatrices venir a mi si es para regalarme momentos fabricados de sueños.

¡Ah sí! Feliz locura del día 3, felices 365 cicatrices.

Bandeja de correos llenos de magia.



Buenos días princesa, 

A veces me siento tan sola, tan diferente, tan distinta en los pensamientos y en la capacidad de digerirlos: a ellos y a otros delirios diferentes. Lo pienso y digo "pues puede que seas una rarita, puede que por eso a veces te vaya así, puede que...." 

En fin, es martes y hace un sol espléndido pero el alcohol de ayer me ha generado contusiones en Oniria y he pasado despierta desde las 3:30 de la mañana. Puede que esté ligeramente sensible. Los ojos se me caen y a veces me sorprendo soñando despierta con un mundo diferente dónde no me sienta una extraña. 

Aún así aprendo a lidiar con las confrontaciones de nuestra peculiaridad, con estas almas descarriadas tan difíciles de manejar: aprendo poco a poco, "step by step" como diría la sucia de Rita. 

Creo que amamos demasiado y tenemos una capacidad de raciocinio distinta, diferente y mirada con recelo. Creo que se entiende, quizá no: ¡Bua! no tengo ni idea de cómo explicarlo sólo entiendo que es mejor guardar más de lo que cuento a casi todos los mortales; hasta a algunos a los que adoro. 

Me quedan dos horas y mi agotamiento no me dejará continuar vendiendo mi tiempo a unos señores grises por unas perras: así que creo que volaré como Frida con mi soledad dada de la mano porque no juzga y mira desde infinitas dimensiones. Pasearé y, seguramente me de un capricho francés en honor a una de las almas que más idolatramos: ese Riga que se siente más extraño aún que nosotras. Sonreiré a los perros y me pararé en las librerías. Llegaré a casa y cogeré al lobo: porque él sabe que un Goethe jamás saldría con un peinado inmaculado en un cuadro que retrata la hipocresía. Leeré y a eso de las nueve me echaré otro vinito: y si no duermo, si no duermo que le jodan a los sueños que ya los cabalgo a diario. 

Gracias amiga. Te amo. 

Sólo necesitaba expresarme con quién sé que no conoce de reglas. 


Rodéense de quienes les dejen volar, de quienes les dejen ser, de quienes hagan de su existencia una fiesta. Agárrenlos fuerte, son puñeteros tesoros sobre la tierra.