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sábado, 18 de junio de 2016

El desvío de las princesas


Hay días que te despiertas vacío. Con un montón de miedos que ni siquiera conoces. Con un montón de un todo que te tiene derruida; como sin fuerzas. Creo que huiría si pudiera, creo que borraría mis huellas y volvería algún día, quizá.
En estos días soy pequeña, mucho. Me pregunto entonces de dónde nacen algunos de esos huracanes que me hacen volar tan alto a veces.
Una vez mi alma me dijo que es el precio a pagar: "El desvío de las princesas". Comienzo a asumir que somos distintas y lo siento, a mi que no me jodan, pero es así. Y es difícil, para mi ha sido complicado desde que soy una niña y me atrevía a pensar de distinta forma a la de mi familia, a la de mis amigos. Es muy jodido sentir una sensibilidad especial ante todo, expresarte y sentir que muy pocos comprenden que te preocupe. A mi no me duele que no me entiendan, eso ya lo voy asumiendo. Me mata que a nadie le preocupe ciertas cosas mientras tengan su sesión de televisión, de drogas, de dinero, de comida basura.
Esta mañana me hubiese encantado ser colega de Freud, hubiese marcado su teléfono. Le habría dicho: "Anda , hazme una de esas que me gustan tanto. Que hoy no sé qué me pasa, pero si que sé que hay algo; siempre se esconde. Barrera de protección supongo".

En fin que no sé si es pura sensibilidad, si es un poco de mi locura que a veces quiebra o si, solamente cargo con mochilas muy grandes a diario. Con la búsqueda de una perfección que asusta, con conseguir metas, con la nostalgia que se me agolpa en forma de recuerdos que a veces echo de menos. A veces también pienso la facilidad de algunos por limpiarse de su pasado, yo os juro que calzo cicatrices de cada una de mis historias. En días fuertes sonrío, en días tristes todavía las lloro por dentro. Soy de las que cuando aman de verdad aman para siempre. Otra de mis taras.

Con alguien lo hablaba hace poco, alguien de los muchos que me dice: "Pero como que no tienes novio todavía, si yo no estuviera casado... Si yo no fuera tal... Si yo...." Entonces vuelvo al mismo argumento: ¡Joder! Que no me da la gana tener novio. Que no quiero. Que por primera vez me estoy entregando con absoluta locura a mi misma. Que estoy muy bien así, es lo que quiero. Yo lo decido.
Sólo me lanzo si pronostico incendios, porque a pesar de la autodestrucción el amor es tremendo cuando nace así, pirómano e inmortal. No concibo otra forma. A esta sociedad le cuesta comprender que la soledad puede ser totalmente necesario, totalmente concebida, totalmente elegida.

Hace años vi esa delicia que es Princesas, mi alma me la recomendó. Ahora ambas utilizamos una de sus frases para definir nuestros días rojos.

"Dicen que las princesas no tienen equilibrio, son tan sensibles que notan la rotación de la tierra. Dicen que son tan sensibles que enferman si están lejos de su reino, que hasta pueden morir de tristeza"

Nosotras somos demasiado inquietas, nuestro reino se nos hace pequeño, Aunque nos duela no concebimos otra forma de vivir que comiéndonos el mundo y puede que Freud me lo hubiese dicho así de sencillo: "Es el precio a pagar querida, ya te lo dije, el desvío de las princesas."

domingo, 5 de junio de 2016


Creo que es nostalgia o algo así, quizá se llame sobredosis de nerviosismo o de sensaciones. También creo que a veces me paso: Me hago demasiado la fuerte y esas cosas, y es difícil que tan poco cuerpo aguante tanto por dentro sin, al menos, pegar tres chillidos. Pero no podía, debía callar y estar entera; porque es lo mejor para mi. Sin embargo creo que un par de veces me derretí por dentro, aunque no lo diga, aunque sea muy fuerte.
No tengo sueño, creo que podría volar de empalmada hoy. Es mi electrocardiograma particular que hoy sufre de sensibilidad, de necesidad de abrazos y otras taras.

Mañana creo que se habrán curado las heridas y podré volar, así, como siempre.