Follow by Email

martes, 29 de marzo de 2016







Vienes, me quiebras
Son vicios mis oportunidades
Me vuelvo marioneta entre mis cuerdas
Soga de mis propios impulsos.
Y soy alma
Y soy castigo de tanto variopinto disparate.
Y entonces de nuevo todo el peso sobre mis 53 vestigios
Sobre mis kilos que están hechos de cicatrices abiertas a dos manos.
Sobre el alma que nada sobre cristales rotos; impermeable a sus arañazos, pero sin serlo.
Sobre la ruptura de un cuerpo destinado a huracanes. 
A los hilos rotos que empapan la sangre que siempre sangra.
La vehemencia que me ahoga en mi propio veneno
Siempre desnuda ante mis pasiones.
Siempre tan libre y tan cárcel.
Siempre tan yo y tan ellos. 
Llevo sus marcas y todavía duelen. 
Los resquicios de vivir con pasión.
Los resquicios de no saber de vivir de otra manera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario