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viernes, 26 de febrero de 2016




A veces necesita sentirse musa, sobre todo los días de frío y lluvia. Esos días se olvida del rock & roll, prefiere Blues agazapada en un abrazo; porque en días como hoy lo necesita. Bueno, más que necesitar, más que eso, le gustaría que la tocarán. Que deslizarán los dedos entre sus piernas, con ganas y sumo cuidado, como si fuera un ángel. Que la mirarán como si se parará el universo en sus ojos. Que se enredaran en su pelo como si fuera seda. Que la quisieran durante un rato, le valdría con esa noche, porque ella es libre. Pero a veces es bonito que te agarren por la cintura y se entreguen al delirio de quererte aunque sea un rato, aunque seas inalcanzable. Así, como una musa que se deja a veces, quizás una noche de frío y lluvia. Entonces sabes que eres afortunado ¡joder! porque sabes que hoy se deja querer, pero ya no sabes cuando dejará que vuelvas. Para que no la rompas y esas cosas, muy libre, muy musa de las que a veces necesita que la quieran.

domingo, 14 de febrero de 2016

Escribo para que no me sangren las heridas, para que mis dedos lloren lo que mis ojos ya no pueden. Escribo para recordar los orgasmos espirituales, y experimentar orgiásticos lamentos cuando el espacio-tiempo me devuelva los recuerdos.  Escribo por que me dueles y me gustas, porque la vida tiene un poco de ambas y vivo en esa dualidad que todavía rezuma matices de mi esencia, que hace que me quiera un poco más, que me torture un poco menos.
Escribo porque a veces me salen historias bonitas, otras no tanto, pero necesitan su espacio.
Escribo al chico que me ha sonreído en el tren. Ese que sostenía un libro como absorto. Entonces se cruzaron nuestros perfumes; me mira y yo le sonrío, y le observo como buscando el título que puede que me lo aconseje como próxima historia.
Escribo a los hombres de mi vida, a las mujeres de mi vida, a las almas de mi vida.
Escribo a los momentos que me regala, que me cede y que me exprime, que me folla y que me besa. Escribo a nuestro vinos y humaredas, a su tacto y su sonrisa.
Escribo a las injusticias porque es mi modo de expresarlas, las escribo porque sino me asfixian, delatan mi temperamento y me expongo a la crónica de una muerte anunciada.
Escribo porque me oprime, porque me da placer y actúa como analgésico. Porque sino de tanto sentir sin sentido puedo ceder mi falta de locura y regalarme a la costumbre, entonces os juro que se me agota el oxigeno y dejo de respirarle a la vida.
Escribo porque, como casi todo en lo que me entrego, lo amo hasta reventar: así de bueno, así de fácil, así de yo.

viernes, 12 de febrero de 2016


"Te observo a menudo en el rincón en el que trabajas, quizás demasiado expuesta Valentina. Observo como sonríes o bromeas a menudo, y como eres incapaz de disimular los días malos, o las lágrimas cuando te vienen. Observo los nuevos libros que asoman de aquél bolso repleto de historias, la forma en la que contoneas tu pelo y tu capacidad oratoria. Observo tus nervios, tus conversaciones, y como hablas de Higs y de las ondas gravitacionales escondida entre notas de trabajo; como disimulando.  Me dices que eres rara, que quizás por eso es difícil que lleguen a ti. Sé que eres diferente Valentina, lo sé porque lo veo a diario. Quizás por eso quiero saber más, quizás por eso me mata la curiosidad. Quizás por eso; porque atrae, porque atraes. Cuéntame más Valentina. "

martes, 9 de febrero de 2016



Decía Valentina que, a pesar de las noches en vela, de las historias a medias, del dolor... Que a pesar de todo y con todo, alguien que te ha regalado la felicidad y te ha hecho visitar el infierno. Alguien capaz de crear ese recuerdo: en una bañera, alejados del mundo; mientras él le cepillaba una melena hasta la cintura, desenredando su pelo y, también, su alma. Alguien que ya conocía de sobra sus lunares y el recorrido de sus curvas. 
Ese que conoce sus mejores defectos y sus peores virtudes. Aquel con el que compartió escenas de película que ambos idealizaban mientras escuchaban wild thing en aquel paraíso bañado de pobreza y pasión. Ese alguien que después del tiempo, del todo y del nada provoca al azar para que os encontréis de nuevo. Esa distancia que quedo derruida escuchando a Russian Red aquel tres de Marzo donde se decidió delimitar los errores para volver a idealizar su historia. Esa distancia que existe porque se temen y se corrompe porque el tiempo juntos compensa las heridas más profundas. Cuando él la busca, y ella se deja. El instante en el que se fugan al refugio, mientras se sonríe como si no hubiera existido el tiempo. Ella tiembla y se deja ser, al menos por un rato. 

La abraza, la besa como si jamás hubiera pasado nada. Busca los pliegues de su piel y la sonríe como si se parara el tiempo; y después, después de todo le dice: "Y nosotros entonces, hemos quedado para mirarnos".

Entonces Valentina se cerciora de que, jamás abrirá su corazón si no son capaces de provocar eso. Lo tiene muy claro.