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domingo, 10 de enero de 2016

Carta a ti.


En algún sitio estás tú. Quizás nos hayamos cruzado en Gran Vía un domingo por la tarde, a lo mejor hemos compartido ya, alguna etapa juntos, puede que no fuera el momento. Quizás he soñado contigo y existías en mis delirios inconscientes. A veces pienso que un día nos dimos la mano, en uno de esos acontecimientos lleno de nervios que marcan un futuro. Todavía recuerdo su mirada y como me gustaba que me escrutarás así en un lugar tan poco oportuno, en una situación tan poco lícita. No me confundía, puede que algún día decidamos, que nadie nos impide un café en el que hablaremos de grupos de música comunes o de la envidia que me despierta que hayas disfrutado de un Coachella; si es que eres tú.

No sé si eres guapo, no me importa: sé que eres bonito por dentro. Sé que cuando me cruce contigo, nada me dará miedo, que no estoy dispuesta a perder la oportunidad de que consigas erizarme la piel como pocos lo han logrado. Sé que me amarás en mis días malos, me abrazarás por detrás mientras me devoras las mejillas hasta robarme carcajadas. Los días tristes me dictarás las frases más bonitas en un baño de espuma, con el que confortarás mis miedos mientras lloro de tristeza y sonrío de felicidad al mirarte a los ojos. Nos embriagaremos de festivales llenos de mierda y con camisetas que huelen a cerveza, y a ti. Recorremos el mundo y dejaremos nuestra esencia mientras nos dedican miradas cargadas de envidia y asombro. Hablaremos sobre libros, quizás de política y economía, me aportarás conocimientos y estoy convencida de que te gustará conducir: eso forma parte de mi vida y siempre me ha gustado.
Las dudas serán débiles, si es que algún día existen, porque cuando nos miremos a los ojos sabremos que somos demasiado afortunados para joderlo. Nos encantará regalarnos orgasmos, follarnos despacio, conocer de nuevo cada milímetro de una piel adictiva: que no se cansa, que no nos cansa.

Sé que estás, lo intuyo a veces, pero no tenemos prisa. Disfrutemos mientras de lo que nos depara nuestras vidas; seguro que es divertida, tanto como la mía. Ya compartiremos anécdotas e historias. Ya compartiremos cielo...

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