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domingo, 4 de octubre de 2015



Dicen que la inspiración ha perdido su musa, aunque yo sigo ofreciéndole mi locura en cada esquina.
Dicen que las historias se han quedado huérfanas de tanto pensarlas y yo mientras les ofrezco un asilo entre tanto desorden mental.
Deudora de mil sueños que se hacen hueco entre cartones, esperando ser fruto de mejores historias. No dejar que los golpes nos dejen secuelas: reforzar el estigma y convertirlo en leyenda.

Ya no creemos en el karma; las cosas difíciles ponen la zancadilla y nosotros le ponemos las alas; o saludamos al enemigo como lo hacían los ingleses en la guerra de los cien años, les mostramos el corazón para que sepan que jamás podrán arrancárnoslo.

Nos hemos hecho titanes de una sociedad que aplaude corderos. Los residuos que el miedo ha provocado en años de tiranía, para que otros nos vendan. La cobardía que levanta jaulas de estabilidad para que no volemos, ni pensemos, ni aspiremos, ni reclamemos lo que nos pertenece. Y somos pocos, pero aún así os bañaremos de sonrisas porque podrán quitarnos todo, todo menos la revolución y la ganas que mueven nuestros instintos.

Sabed que hay gente que está hecha de sueños, de conocimiento, de ganas de pensar y de Vida. Sabed que hay un mundo dispuesto a ofrecernos nuevas oportunidades, y que las utopías se construyen a base de hostias. Porque nunca nadie dijo que tocar quimeras con la punta de los dedos fuese a ser fácil, y nosotros, al menos, todavía creemos que podemos hacerlo.

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