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domingo, 25 de octubre de 2015

Carta de Valentina para Mateo.



"Llámame ángel; como cuando sale de dentro y regalas amor en forma de palabras.
No dejes que me escurra entre tus dedos como si fuese mantequilla, es un truco de mi subconsciente para escaparme cuando no quiero. Abrázame fuerte, hasta romperme los miedos;  se me pasará todo.
Tráeme noches de insomnio, pero del bonito, del que quiero que sea agarrada a ti follándonos sin control.
No me traigas noches de insomnio, de discusiones a medias, de preocupaciones enteras, de un me voy a dormir sin decirte que si mañana no estás a mi lado puedo morirme de pena. No hagas eso, porque ya he muerto una vez por ello.
Házmelo fácil, me cansé del hoy te toca a ti; mañana ya veremos. Interesarte por mis mundos como si fueran los tuyos, solo porque para mi son importantes.
Hacer de dos caminos paralelos, la abstracción de uno solo.
Quiéreme un poco más cada día, aunque coma deprisa, aunque sea un desastre, y empuje el dentífrico desde la mitad del envase. Aunque me pierda a veces y llore sin sentido algunos días. Quiéreme siempre porque tres mil polvos ajenos jamás compensarán un beso nuestro.
Allí, perdidos, en aquél rinconcito donde nos unimos para siempre"

Y así le sello la puerta de su casa, y quizás también el alma, la dulce Valentina.


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