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miércoles, 5 de agosto de 2015


Dice Valentina que de repente escucho un latido, un crujido, un último aliento. ¿Y después? Después nada...
Dice, con la mueca encogida, que se rompió por dentro; el sonido eran las reservas de un corazón podrido de entregarse a una frialdad que, dejaba latente la realidad de su historia. Dicen los que la vieron que en sus ojos podían apreciar la asfixia de un sufrimiento que no se calma con el abrazo de las lágrimas. Valentina se había olvidado del tiempo, incluso del espacio. Y fue el calendario el que acabo por dar la razón a todos aquéllos que reprendieron su inocencia.

Valentina cuenta los minutos de esa madrugada que resulto una eternidad cedida a su muerte. La ansiedad le concedió la vigilia; la tortura de sentir ese dolor mientras el calor de Agosto le permitía exhumar el recuerdo. Repudiar las lágrimas que ya no salen, ya no existen, ya no...

Dicen que sobrevivirá una vez más. Dicen que ha muerto para nacer de nuevo. Dicen que nunca más curará los pedazos, porque son ellos los que la curarán a ella. Un ave fénix.  How to disappear completely.

Valentina y su sensibilidad le dan tres mil hostias a la frialdad de aquéllos que no han cuidado tanta entrega.

Valentina se seco las lágrimas.

Comienza la resurrección.

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