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domingo, 7 de diciembre de 2014



Existen bocas que emanan pureza, que salivan dulzura : mordiscos de frutas frescas al cálido aire de agosto. Existen quienes no temen las miradas ajenas y se dejan llevar; aquéllos que saltan los charcos de abril con la misma intensidad con la que lo hacen en noviembre. Los que recrean la calidez del verano sobre el frío intenso de diciembre y no se amedrentan ante el intenso amargor de un café caliente las noches de julio.
Existen quienes se emocionan en un abrazo o al escuchar la rasgada guitarra de ese Hendrix, que en vez de dedos tenía alas con las que  evadirse para siempre en el infinito. Existen quienes además, plasman sus ideas en dibujos que salen del papel, que tienen vida o la acaban teniendo: porque lo importante es dejarse la piel en lo que uno ama y es entonces cuando las peculiaridades cobran sentido, cuando la costumbre deja de serlo y se convierte en vida. Es entonces cuando las horas parecen viajar a la velocidad de la luz y los días dejan de ser losas para tornarse en delicias hechas en segundos.
Existen quienes deciden desnudarse ante el miedo, quienes dejan de ser absorbidos por otros y sus directrices, para irradiar la luz que esconden sus dedos. Existen labios que pronuncian sueños,  almas que luchan por ideales: que no se conforman, que sudan rebeldía, que conocen la empatia y luchan; a pesar de las derrotas. Existen quienes, aún hoy, deciden seguir siendo para no dejar de ser.
Almas que todavía tienen fe, que todavía creen y persisten, que aman y se dejan llevar. Almas que no se venden al mejor postor y son fieles a su autenticidad aunque caminen a manos de la soledad. Almas que traspiran vida.

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