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martes, 4 de noviembre de 2014


Las prisas nos atascan en puestos de trabajo que no complacen nuestras ínfimas expectativas, pero vivimos a todo gas y terminamos tan cansados que tampoco llegamos con ganas de pensarlo. Así que, dejamos pasar la vida. No rechistamos si tenemos en nuestras manos uno de esos aparatos de última generación que ni siquiera usamos decentemente. Títeres de las altas esferas que no utilizan la información para enriquecerse solo para enriquecerlos. Nos volvemos ratas de una sociedad que nos ofrece soma para que no pensemos. Las brigadas internacionales de hoy en día resisten al calor del hogar, con una coca cola en la mano y poniendo comentarios en Facebook. Criticamos, pero nos conformamos si con ello tenemos un poco más de esa sociedad consumista que nos ha hecho fríos, tanto, que latimos de indiferencia hasta para abrazarnos. Las calles no se visten de revolución pacifica sino de consumismo barato. Hoy las personas no miran a los ojos porque sonríen mientras escriben en su iPhone. Y nos perdemos la vida mientras creemos que la vivimos. 

Busco almas repletas de ansias por aprender. Almas con la revolución en la sangre. Personas con ganas de escuchar; tanto que sean capaces de apaciguar ideologías contrarios sin caer en demagogias baratas. Unificar una idea abandonando los bandos que defendemos mientras nos escupen desde altos edificios. Busco almas que prefieran dar un beso a trasmitirlo mediante emoticonos. Almas que no se cansen de continuar las miradas. Almas conformistas e inconformistas al mismo tiempo; que hablen más de sentimientos que de dinero. Almas que se emocionen con una historia y luchen por una idea. Que utilicen el progreso para seguir progresando. Almas que ignoren la ignorancia aunque les aporte lo que ellos consideran "felicidad". 

Campos de vida al ras de la arena, brigadas de oyentes con sed de lucha pero no de violencia. Utopías de un sueño cada vez más lejano.