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lunes, 21 de julio de 2014

Pequeño Rock & Roll


Y ahora qué hacer. La antítesis, huracanes de dolor y sin embargo, jura que renacen mariposas al ras de su estomago cuando se acerca. Estaba tranquila en su retiro espiritual, era feliz a manos de su soledad. Había conseguido recomponer desesperanzas, forjando una gélida capa sentimental que le permitía divertirse sin quebraderos; haciéndose inmune al tronar de bombas románticas. No necesitaba nada más que a si misma; ahora es ella esa mujer libre, tan libre que duele al resto. La propietaria de ese lado del que tanto se quejó y, ahora, jura que no lo hizo a posta.

Nunca cuatro palabras resultaron tan letales; capaces de derretir continentes de sentimientos en época glacial. Cuatro palabras...
Te 
echo 
de
menos

¡Bum! La catarsis, huracanes, volcanes que cierran el estomago y te hacen consumir Gin-tonics a la velocidad de la luz. Hacer renacer millares de mariposas en estado de putrefacción...


¿Y ahora que? 

Ella asegura ser capaz de controlar impulsos. Sin embargo, no puede decir que no cuando le ofrece un paseo por Madrid, ese paseo que iba a dar sola. Se deja llevar cuando está a su lado, pero todavía se mantiene su parte herculeana, forjada a golpe de llantos.
Pequeño Rock & Roll nunca quiso ser de nadie ¿cierto?.

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