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lunes, 21 de julio de 2014

Pequeño Rock & Roll


Y ahora qué hacer. La antítesis, huracanes de dolor y sin embargo, jura que renacen mariposas al ras de su estomago cuando se acerca. Estaba tranquila en su retiro espiritual, era feliz a manos de su soledad. Había conseguido recomponer desesperanzas, forjando una gélida capa sentimental que le permitía divertirse sin quebraderos; haciéndose inmune al tronar de bombas románticas. No necesitaba nada más que a si misma; ahora es ella esa mujer libre, tan libre que duele al resto. La propietaria de ese lado del que tanto se quejó y, ahora, jura que no lo hizo a posta.

Nunca cuatro palabras resultaron tan letales; capaces de derretir continentes de sentimientos en época glacial. Cuatro palabras...
Te 
echo 
de
menos

¡Bum! La catarsis, huracanes, volcanes que cierran el estomago y te hacen consumir Gin-tonics a la velocidad de la luz. Hacer renacer millares de mariposas en estado de putrefacción...


¿Y ahora que? 

Ella asegura ser capaz de controlar impulsos. Sin embargo, no puede decir que no cuando le ofrece un paseo por Madrid, ese paseo que iba a dar sola. Se deja llevar cuando está a su lado, pero todavía se mantiene su parte herculeana, forjada a golpe de llantos.
Pequeño Rock & Roll nunca quiso ser de nadie ¿cierto?.

domingo, 13 de julio de 2014


Luces de neón, movimientos ondulatorios al ritmo de samba,  su mirada que se fija en el zig zag de sus caderas mientras se ve obligado a acercarse y suplicar piedad. Nebulosas de mundos dispares que, sin embargo, crean atracción, adicción, y fluyen en una sinfonía de diferencias; convirtiéndola en la genialidad producto de las mezclas de matices. 
Poco puede hacer, a pesar de que sienta inquietud por las historias hechas en tinta sobre su cuerpo, poco puede hacer si ha creado una película de resistencia tan gruesa que es incapaz de darse a la reciprocidad.
Esa última vez en la que se hizo agnóstica al desquebrajar su mundo a la espera de la desesperanza. Dicen que en ese frío mes de Abril algo más se fue con aquéllas lágrimas, puede que parte de ese alma que se entregaba a los instintos, o simplemente fueron esos instintos lejanos a un instante, hechos en la búsqueda. No quiere esfuerzos, no quiere perseguir huellas, en todo caso que exploren y rastreen las suyas.
Desde ese día como aquel Turnedo, no quiere que la quieran solo quiere que la abracen; en un abrazo jamás se hizo añicos un corazón.

martes, 8 de julio de 2014


Quizás sea como pasear con unos tacones de vértigo de la mano, con los pies desnudos sobre aceras de la capital. Puede compararse a saltar en charcos en días lluviosos, con las calles desiertas,  dominando el mundo al tintineo de la libertad. Podría ser como un baño en una de esas playas con arena nítida y aguas transparentes, sin más alma que la de una misma y sus pensamientos. Sin multitudes, sin perfecciones, sin exigencias ni religiones. El contacto de la naturaleza con la soledad. Tu libro favorito al sol del verano. El abrazo de la persona que quieres, el beso en la nariz de la persona que amas. 
Esa liberación, exaltación de esa felicidad tan desconocida... 

jueves, 3 de julio de 2014


Los paréntesis acentuados... 
Las noches de desvelos que te atiborran de miedos e inseguridades.
Mi yo que solo quiere rodearse de cosas bonitas. 
Rodearse de Hesse, de Kerouac, de campos de trigo. 
De países desconocidos, de cultura, romperme los esquemas con el bosson de Higgs. 
De pinceles de colores y tratos nocturnos al ras de la luna. 
De reuniones de amigos, de noches en Malasaña, en ese Madrid que nunca duerme. 
Quiero hacerme con una de esas cámaras increíbles para inmortalizar todas las delicias que me rodeen y hacerlas infinitas, inmortales, convertirlas en arte. 
¡Joder! Es que existen tantas maravillas que descubrir, que hacer, que hasta me da vértigo.
Vértigo porque me muero de ganas por vivir, por entregarme a todo aquello que me vuelve loca.
 Cerrar el antes y darle la bienvenida a mi mundo de después.