Follow by Email

viernes, 30 de mayo de 2014


Solo ella me lanzaría a la piscina de unos brazos tatuados con la ilusión del mañana no existe. Solo ella te recuerda que eres una Princesa y como tal no esperas en los andenes, en absoluto, te subes a los trenes. Te subes y sientes el viento mientras vuelcas tu cuerpo al ras de la ventanilla. 
Solo ella te pregunta con misma ilusión con la que tu has decidido colgar los zapatos y salir a sentirte de nuevo como una jodida divinidad, aunque sea durante unas horas, pero puedes. 
Solo ella valoraría con esa sensibilidad Madrid un Jueves, tus nervios y ese contoneo de caderas mientras subes las escaleras por delante de él, siempre delante. La sensualidad que tanto ahogue en lágrimas de Viernes se debe desprender solo a través de  brindis rosado. Ella me recuerda que me merezco que me miren como si siempre no fuese suficiente, aunque sea al limite de una sola noche. Ella consigue con pocas palabras que me sienta esa mujer capaz de marcar cada paso con la seguridad y elegancia de un felino, tanto que casi puedo palpar, todavía, su emoción escondida entre tanta masculinidad.
 La sensibilidad de una princesa que es capaz de sentir la rotación de la tierra, ella que entiende a la perfección la recreación de mis sueños, ella que comparte mis nervios y la jodida atracción que nos provoca el vivir en esta noria al borde del abismo y en la que la vida no cabe si no existen vaivenes y mucha ilusión.
Ella es uno de mis tesoros eternos, sin duda alguna.
Mi princesa del Rock & Roll

No hay comentarios:

Publicar un comentario