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sábado, 24 de mayo de 2014


El muro de fortaleza que construí a base de sueños y de una dignidad casi heroica sufre ciertos temblores. La enfermedad del miedo, causante de mil guerras lucha por quebrar sus paredes. Ni siquiera los libros que tanto adoro, la música que tanto amo consigue dar consuelo a un corazón cansado de darse a todo, cansado de dar bocanadas de oxigeno que no le corresponden. Sin embargo, a veces me sorprende tanta fortaleza tirando de tanta fragilidad. Me sorprende y me enorgullezco, porque no me rindo y persisto aunque a veces la tiranía de la tristeza me mantenga, como en este caso, una semana en otros mundos. Pero mantengo las esperanzas construidas a base de castillos en el aire, aunque solo yo crea en ellos, pero me vale. Me vale y los peleo como si de ellos dependiese mis latidos, al fin de al cabo es verdad, son ellos los que no me convierten en un ente más entre tanto rebaño.

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