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sábado, 5 de abril de 2014


Y las falacias fueron verdades, y las pesadillas se convirtieron en realidades. Y la primavera se torno gélido Invierno y la mañana se hizo noche al "tictac" de la rapidez de sus latidos. La confianza ciega encontró las respuestas para sentirse perdida entre tanta palabras desordenada, para encontrar razones a tanta estupidez. Para encontrarle el sentido a lo que no lo tenía.

No le queda nada más que respirar a trompicones mientras lucha por encontrarse y se esfuerza en quemar toda la confianza que todavía le queda. Porque todavía confía... Será que ni los jirones del alma, ni con las heridas aprendes... Será que ni el frío total ni la dejadez más absoluta consigue enfriarte. Demasiado corazón para tan pocos huesos. Demasiado...

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