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domingo, 9 de marzo de 2014

Escribe, escribe hasta sudar maldita tinta negra por cada poro de tu piel envenenada de dramatismo barato. Suda cada jodida palabra, cada sentimientos atrapado. Exime la banalidad del mundo en un palabra, arrancala de ti como si se tratase de un virus infeccioso, o le matas o te destruye. Te convierte en esa puta mierda que tanto odias, en ese conformismo anticipado del miedo. Te conviertes en la ramera de tu propio destino; sacando de quicio cada posible desdicha, vendiendo al mejor postor algo más que un coño podrido de tanta entrega.  Escribe y mata; mata y sobrevive. Haz resurgir tus sueños, dales el salvavidas y deja que floten. Por paradójico que suene, por terrible que parezca, ningún sueño te sorprenderá nunca más que la realidad que te espera, siempre y cuando tengas bien controlado el miedo.
Sueña y no te vendes a la hipocresía de la sociedad consumista. Consumista de soñadores que quedan apelotonados ante la cola del paro, drogados del soma de Huxley o de entretenimiento hecho en televisores y en información alterada para que la disfrutes, la sigas fielmente y te conformes. No dejes que "Los Hombres Grises" te hagan creer que el ejercito de tus sueños no puede zamparse camiones repletos de billetes verdes, porque sí que puedes. Puedes si quieres, el criterio y la cultura todavía no han podido ser vendidos.

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