Follow by Email

miércoles, 26 de marzo de 2014

Amargo despertar.


Esperaba bajo las sabanas el olor a niña que escondía en la suavidad de la piel que tanto le gustaba. Esperaba despertar junto a ella, meter las manos por debajo de la camisa que tenía por costumbre robarle, acariciar el terciopelo de una piel impoluta, y terminar haciéndola gemir. Follarla o mejor dicho hacerle el amor; porque a ella le haría el amor, por y para siempre.  Comenzó a tantear el lado derecho de la cama. "Un poco más arriba quizás, o puede que tenga la cabeza más pegada al extremo de la cama" pensaba mientras decidía frotarse los ojos para abrirlos bien y encontrarla, y fue entonces cuando vio vacío el lado derecho de la cama y recordó con casi una punzada en el corazón que ella ya no estaba. Se dio cuenta de que no estaría; porque la había dejado ir: él y su maldito orgullo.







2 comentarios:

  1. Él se lo buscó, y allá él con su conciencia y su remordimiento, porque ella saldrá adelante sin mirar atrás.

    ResponderEliminar
  2. Ana supongo que esto pasa en el mejor de los casos. En aquellos en los que, aunque tarde, se sabe apreciar lo que se ha tenido. Pero en esta historia, puede que ella salga adelante o que ande toda una vida lamentándose. Quizás también le busque en su lado izquierdo de la cama o puede que conozca a alguien que no tenga que buscarla, porque sepa apreciar lo que tiene cada día de su vida.

    ResponderEliminar