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miércoles, 26 de marzo de 2014

Amargo despertar.


Esperaba bajo las sabanas el olor a niña que escondía en la suavidad de la piel que tanto le gustaba. Esperaba despertar junto a ella, meter las manos por debajo de la camisa que tenía por costumbre robarle, acariciar el terciopelo de una piel impoluta, y terminar haciéndola gemir. Follarla o mejor dicho hacerle el amor; porque a ella le haría el amor, por y para siempre.  Comenzó a tantear el lado derecho de la cama. "Un poco más arriba quizás, o puede que tenga la cabeza más pegada al extremo de la cama" pensaba mientras decidía frotarse los ojos para abrirlos bien y encontrarla, y fue entonces cuando vio vacío el lado derecho de la cama y recordó con casi una punzada en el corazón que ella ya no estaba. Se dio cuenta de que no estaría; porque la había dejado ir: él y su maldito orgullo.







domingo, 23 de marzo de 2014

Dulcinea.


Se esconde tras versos en tinta blanca. La decepción cohíbe las palabras las respuestas descifradas en sonambulismo forzados y depresiones fundidas en lágrimas de Viernes. Ceguera creada en sonrisas y promesas de humo que solo enardecen su sensibilidad y adictiva locura.
El Rojo de los acordes le hace coger impulso en noches inesperadas; a golpe del tintineo de una guitarra que resulta imperceptible en miradas y silencios lascivos. Entonces la libertad  se inyecta en sangre para regalar el amor propio que había olvidado. La pasión escrita en sus genes, a golpe de bucles que oscilan entre la seguridad femenina y la ingenuidad: los dotes de quienes manejan con maestría danzas seguras y poses que despiertan debilidades ajenas. Qué fuerte podrías ser y que débil te tornas cuando algún valiente consigue calar aquel corazón. 
Maldita dulzura la tuya incluso cuando te enamoras y pierdas casi el control de tus pucheros caprichosos. El yin y yang ondulante entre ángel y fuego que despiertan obsesión y locura; o eso le mencionaron una vez. Pero Dulcinea a veces se olvida de lo que es capaz y quizás ese sea el secreto, quizás ese sea su terrible encanto.
 Shhhhhhhhh..........


lunes, 17 de marzo de 2014

Wild thing


Despreciaron mis noches en vela, mis aletargamientos soñadores, mi despertar perezoso.
Desayunos con sabor a no te vayas nunca y vuelve a comerme con los ojos. Follarme con la mirada, como lo haría ese desconocido al que miras con malos humos por atreverse y ya, sin más. ¡Devorame tú joder!

Aprendí a no volver a cometer los mismos fallos, decidí que nunca más dejaría abrazos en la maleta, que los llevaría puestos. ¡Ay! Querido tú, si supieras que no supo valorarlo...

He decidido que no me merezco vivir esperando y he aprendido que la vida acaba tirando hasta los muros más altos, aunque normalmente tarde. Ya no espero, mi vida no se merece capítulos en blanco por quien no supo apreciar mis líneas, mis alti, mis bajos, mi sexo, mi entrega, mis chistes malos, mis arranques justicieros, mi rebeldía, mi transparencia, mi yo...

Merezco un loco que viva cada instante como si terminase su vida en 3... 2... 1. 
Merezco que me demuestren con hechos lo que no se puede escribir con palabras
Merezco crear y vivir por y para mi. 

Ahora solo somos yo y mis sueños.

Uhmmmm....

3.....
        2....
              1....

Bum!!!!



domingo, 9 de marzo de 2014

Escribe, escribe hasta sudar maldita tinta negra por cada poro de tu piel envenenada de dramatismo barato. Suda cada jodida palabra, cada sentimientos atrapado. Exime la banalidad del mundo en un palabra, arrancala de ti como si se tratase de un virus infeccioso, o le matas o te destruye. Te convierte en esa puta mierda que tanto odias, en ese conformismo anticipado del miedo. Te conviertes en la ramera de tu propio destino; sacando de quicio cada posible desdicha, vendiendo al mejor postor algo más que un coño podrido de tanta entrega.  Escribe y mata; mata y sobrevive. Haz resurgir tus sueños, dales el salvavidas y deja que floten. Por paradójico que suene, por terrible que parezca, ningún sueño te sorprenderá nunca más que la realidad que te espera, siempre y cuando tengas bien controlado el miedo.
Sueña y no te vendes a la hipocresía de la sociedad consumista. Consumista de soñadores que quedan apelotonados ante la cola del paro, drogados del soma de Huxley o de entretenimiento hecho en televisores y en información alterada para que la disfrutes, la sigas fielmente y te conformes. No dejes que "Los Hombres Grises" te hagan creer que el ejercito de tus sueños no puede zamparse camiones repletos de billetes verdes, porque sí que puedes. Puedes si quieres, el criterio y la cultura todavía no han podido ser vendidos.