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sábado, 25 de enero de 2014

Libertad



Llenar el escritorio de tazas con té y café a medias, tremenda manía la mía de dejar las cosas sin terminar. Supongo que cualquier entendido en la materia del subconsciente, psicoanalista o derivados podría dibujar un perfil de mi personalidad con esos pequeños detalles del día a día.

A lo que iba, una nueva mesita en otra ciudad, aunque el centro tampoco estaría mal, repleta de Bukowski, Miller, Ray, Kerouac... También algún que otro libro de amplias dimensiones sobre la fotografía de Helmut Newton o Mario Testino. Ese lado canalla y sexual, probablemente bastante lejano a la fotografía del segundo, pero ambos se me antojan elegantes desde puntos muy dispares. 

Una ventana muy grande, nada de persianas que impidan que entre la luz del sol o que me quiten la visión de esa ciudad tan mágica que me acogerá por unos meses, puede que unos años pero dudo que para siempre. Me declaro fan de la vida nómada, nada me da más miedo que la estabilidad de un hogar "para siempre". 

Habrá un cubilete con lapices de todas las durezas, porque tendré que volver a dibujar y a buscar en cada trazo el sombreado adecuado, he perdido práctica, pero se me sigue yendo la olla cuando muy de vez en cuando me dejo llevar, y si algo he aprendido es que lo más importante es no perder la pasión por aquello que haces. Me muero de ganas por aprender fotografía, así que en la mesita de mi futuro hogar no faltara una de esas cámaras profesionales, con la que me costará hacerme el principio, pero que cuando consiga domar hará que todo aquello que me parezca bonito se convierta en inmortal. 

Escribir, que jodido placer. Escribir como una loca, a la hora que sea, cuando a la inspiración le de la gana de despertarse, sin miedo al despertador o a las obligaciones de unos estudios malditos. ¿Qué mierda se me paso por la cabeza para estudiar una Ingeniería? Vale que adoro la relatividad de Einstein, las teorías de Hawking, que me hablas de genética o medicina y me emociono aunque no tenga ni idea de ello. Adoro la ciencia, pero me confundí de rama "mis Telecomunicaciones" no son lo mío... Están haciendo que a la gente se nos vaya la cabeza, tenemos tanto que cada vez disfrutamos menos... Y eso no es culpa de los avances, es culpa nuestra que no sabemos usar la gran ventaja que tenemos de manera adecuada. Ni una cena entre amigos se convierte en interesante cuando giras la cabeza y ves al mundo con la mirada fija en su dispositivo electrónico de última generación. Vivimos esclavos de las relaciones humanos y sin embargo estamos olvidando disfrutar de ellas. Pendiente de lo que nos dice Fulanito desde no sé donde, descuidando a la persona que tenemos en frente, dejando de mirarla a los ojos para embobarnos con un dispositivo frío, muy frío...

Es demasiado ajeno a mi. Tantos años y sigo sin sentir placer al hablar de ello. Es la razón por que muero de ganas por terminar, de cerrar este episodio de mi vida y dedicarme a todo aquello que amo, de ser una nómada en busca de mis sueños... 

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