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miércoles, 25 de diciembre de 2013


Son malas fechas para su acusada sensibilidad, suele tener mucho frío en estos días y hay que tener ciertas nociones de comprensión para darle calor. Es lógico quizás, que esa tristeza del 98 quedase grabado a fuego como una alarma que aparece siempre en estas fechas, aún sabiendo que no tiene nada que le falte, pero dispara sus niveles de sentimentalismo y melancolía; quizás porque en su momento aguanto con mucha valentía demasiada presión para una niña de sus características.

Le esperan con dosis de orgullo y egoísmo momentos insostenibles para un corazón cubierto de un halo gélido, pocos lo saben, y ella se esconde tras amplias sonrisas. Puede que siempre de a parar con los muros más sólidos, o puede que en realidad esa frialdad sea propia del camino, puede que sea así y entonces no tenga nada más que hacer: aprender o huir.

Quizás su soledad sea la única capaz de sostener tanto corazón y tan pocos huesos, esa locura que le caracteriza y la necesidad de contagiarse de ella.

Con ella jamás esperaría recibir calor, sabe de antemano que no cambiará las tempestades y si no esperas no sufres. Su soledad y ella siempre se llevaron bien.

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