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sábado, 14 de diciembre de 2013

Esencia Pura




Ella es magia, no podría describirla de otra manera. Es magia es sensibilidad es... y me quedo corta. Volvimos a vernos después de mucho tiempo; nuestras vidas ajetreadas nos tenían alejadas y sin embargo, después de tanto tiempo no hubo diferencias, todo lo contrario. Esta vez no fue un café eterno, de esos que se alargaban dominando espacio-tiempo, esta vez decidimos empaparnos de Jazz y de un ambiente algo más rockero, más nosotras con unos años de madurez que, sin embargo, no han matado su individualismo ni su esencia, todo lo contrario, lo han reforzado como pasa con el buen vino. Ayer la admiré aún más, ayer me enamoré un poco más de la que considero una de las personas más especiales que se han cruzado en mi vida. Ella con su Jack Danields, yo con mi cerveza y volvimos a olvidarnos de la rapidez del mundo actual, nos olvidamos de las tecnologías y el efecto adverso, casi letal, que está generando en las relaciones humanas, nos olvidamos de todo porque no había nada más importante que mirarnos y escucharnos la una  a la otra, disfrutar de una sensibilidad desbordante tan pocas veces comprendida y emocionarnos con todo aquello que aborrecemos y consideramos injusto. La reciprocidad de una conversación hecha en miradas, en chupitos cargados de Matusalen aframbuesado, en locura innata y brazos tatuados, en risas dispares provocadas por un mareo algo más que intencionado.

Momentos tan jodidamente mágicos que como solo ella diría te trasladan al infinito, y entonces me siento afortunada de tenerla a mi lado, más cerca o más lejos. Porque una noche a su lado compensa años de distancia, porque pocas personas escuchan con el corazón y se abren de esa forma tan empática al sentimiento de la persona a la que atiende, porque como ya dije; ella es magia, es pureza, es especial, es auténtica, simplemente es ella, mi perfume favorito e irreemplazable.

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