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viernes, 1 de marzo de 2013


Maldita sensación que me bloquea, que paraliza cada una de mis escuálidas extremidades. Odio profundamente sentirme triste cuando no tengo ningún tipo de necesidad de ello y me siento egoísta, asquerosamente egoísta por quejarme cuando no debo hacerlo.

Es una especie de circulo infinito, que dominado por una fuerza centrípeta, se apodera de mi racionalidad para mantenerme en ese estado de mareo profundo del que resulta tan complicado mantenerse en equilibrio. Ese equilibrio que tan poco me gusta cuando estoy en la cúspide de la maldita sinusoide que me caracteriza; ese equilibrio que no consigue que deje de martirizar mi autoestima cuando se encuentra en la temible posición ínfima. Ese equilibrio que, sin embargo, me tambalea, saciando a mi caprichoso yo de altos niveles de dopamina, pero que como todo capricho, niveles desmesurados también generan cambios dignos de la peripecia más utópica.

Pues eso, será que se acercan mis 26 años.Que soy muy nostálgica y exigente conmigo misma. Que pretendo cambiar un mundo que es demasiado grande, o quizás simplemente me lo parece a mi, porque al final, de lo que no cabe la menor duda, es que yo sí que soy demasiado pequeñita.

1 comentario:

  1. Eres mas grande de lo que tu misma puedes imaginar!!! Sigue asi!!!

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