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martes, 19 de marzo de 2013



Desde dentro, para curar aquello que te atormenta, aquello que tienes oculto con el fin de parecer invencible; pero que, sin embargo, te hace frágil, te limita.

Desde dentro hacia fuera, colmando los recovecos de la inquietud, haciendo que la nostalgia solo sea un paseo al que no nos apetece recurrir. Consiguiendo así, que el recuerdo sea un bonito lienzo que observar,  pero no ante el que detenerse: inmóvil, fijo y derrotado.
Desde dentro, para sanar las heridas que siguen sangrando y aniquilar la enfermedad de un corazón, que ya solo sigue el ritmo de un latido, como una constante; pero que no siente, que esta infectado de dolor, de desesperanza, de desilusión.

Desde dentro hacia fuera, saciando la adicción a serotonina; convirtiendo el cuerpo en un paraíso afrodisíaco. Colmando cada poro de un adictivo olor a satisfacción  Desbordando los limites de lo racional para vivir en un sueño.

Desde dentro hacia fuera, hasta estallar, hasta conseguir extenuar la lógica, hasta reventar de felicidad.

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