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domingo, 31 de marzo de 2013


Despertarme al calor de tu aliento, sin mascaras, sin diálogos aprendidos ni hipócritas escenografías. Transparencia, pura claridad.

Agarrarme a tu virilidad y sentirme invencible. Besar tus labios con los ojos perezosos aún, deseosa de más, caprichosa de ti.

Desatarme de mis sueños con la inmejorable Imagine de John Lenon, todo esto atada a tus brazos. Me siento gigante y creo que a tu lado mi ínfima existencia puede hacer algo por conseguir un mundo mejor, a tu lado puedo soñar.

¿El amor provoca eso verdad? Te convierte en héroe, aunque seas el más repugnante de los cobardes. Eso leía algunos días, eso comento Platón alguna vez. ¿Te atreves a llevarle la contraria? No creo. ¡Dime ahora que no te quiero! Dímelo si te atreves...

viernes, 29 de marzo de 2013



"¿No es una molécula de ADN garantía de inmortalidad?. Ella es – le decía a Descartes poco antes de morir- la célula monárquica por excelencia. Cada una de las dos mitades está exactamente unida a la otra mitad, de la misma manera que Gala estaba unida a mí... Todo se abre y se cierra y se interrelaciona con precisión. La herencia depende de un mecanismo soberano y la vida es el producto del poder absoluto del ácido desoxirribonucleico."

Genio Dali

domingo, 24 de marzo de 2013



Madrid a las 3:00 de la mañana. Demasiados recuerdos entre los escondites de cualquier garito de Malasaña. Allí donde experimentábamos el placer de nuestras miradas cargadas de un libido contagioso, orgiástico. Incrementos de adrenalina drogados al son de  "Lucy in the sky with Diamonds";  embrujados por una alucinación aun mayor ante el ritmo psicodélico del rock y nuestros latidos. La yema de tus dedos jugando con el borde de mi camiseta, a medio camino del huracán de mi sexualidad. Deseosa de retarte a una guerra de gemidos histriónicos, infatigables. El tequila solo daba más libertad a nuestros deseos, al serpenteo de tu cuerpo en busca de mis ganas.

Y allí me encuentro, en las escaleras de un portal que sostiene con paciencia mi soledad y mis recuerdos; atiborrándome de nostalgia mientras jugueteo con las hebillas de mis sucias botas. Soñando que mi recuerdo te acerque un sábado por la noche a ese lugar recóndito de Madrid. Agazapada entre las miradas de aquellos que no tienes reparos en lanzarme las flechas de cupido con el fin de llevarme a la cama; no saben que sueño con tu regreso, que un polvo con ellos sería una parafernalia por tu recuerdo, por mitigar la pena por no tenerte, por esperar que el calor de otros brazos atenué este dolor.

Hace frío,  pero te espero, porque en el fondo Madrid no es tan grande. Porque todo merecería la pena si la casualidad nos la jugase de una puta vez a nuestro favor, y fuese capaz de averiguar en tu mirada que te mueres de ganas por morderme los labios, por perderte en el olor de mi piel. Porque quizás hayas seguido los pasos de algo que nos une y va más allá de lo racional.

martes, 19 de marzo de 2013



Desde dentro, para curar aquello que te atormenta, aquello que tienes oculto con el fin de parecer invencible; pero que, sin embargo, te hace frágil, te limita.

Desde dentro hacia fuera, colmando los recovecos de la inquietud, haciendo que la nostalgia solo sea un paseo al que no nos apetece recurrir. Consiguiendo así, que el recuerdo sea un bonito lienzo que observar,  pero no ante el que detenerse: inmóvil, fijo y derrotado.
Desde dentro, para sanar las heridas que siguen sangrando y aniquilar la enfermedad de un corazón, que ya solo sigue el ritmo de un latido, como una constante; pero que no siente, que esta infectado de dolor, de desesperanza, de desilusión.

Desde dentro hacia fuera, saciando la adicción a serotonina; convirtiendo el cuerpo en un paraíso afrodisíaco. Colmando cada poro de un adictivo olor a satisfacción  Desbordando los limites de lo racional para vivir en un sueño.

Desde dentro hacia fuera, hasta estallar, hasta conseguir extenuar la lógica, hasta reventar de felicidad.

jueves, 7 de marzo de 2013


Me desvelo. El móvil marca las 5:30 de la mañana, debo descansar; pero una avalancha de ideas, de líneas salvajes se agolpan en mi cabeza. Me quedo dormida con ese torrente de imaginación masturbando mis sentidos, convencida de que al día siguiente seré capaz de recordarlo; sin embargo a la tranquilidad de un nuevo amanecer, se esfuman como la pólvora.

Juro que la próxima vez me dará igual cualquier tipo de obligación, no es bueno darle la espalda a la inspiración. El cabreo le dura varios días y luego le echo demasiado de menos.

miércoles, 6 de marzo de 2013


Tenía que ser Bukowski.

"Querida, encuentra lo que amas y deja que te mate. Deja que consuma de ti tu todo. Deja que se adhiera a tu espalda y te agobie hasta la eventual nada. Deja que te mate, y deja que devore tus restos.
Porque de todas las cosas que te matarán, lenta o rápidamente, es mucho mejor ser asesinado por un amante."
Falsamente tuyo, Charles Bukowski.

martes, 5 de marzo de 2013


Para ella las historias de princesas jamás fueron el motor principal de su existencia; sin embargo, siempre fue enamoradiza, pasional e incluso algo obsesiva. Lloro cada nuevo amor como si con cada lágrima intentase recomponer un corazón roto.  Maldijo cada nueva historia, cubriendo de un halo frío su frágil sensibilidad, pero le aliviaba la idea de que los cuentos de hadas le resultaban algo cursis y anticuados. Le aliviaba estar segura de que, ese no formaba parte del saco de sueños que había construido desde que era una enana.

Sin embargo las dos últimas veces no fueron unos ligeros rasguños al corazón, las últimas veces este quedo aniquilado. Abandonado en cualquier rincón, haciéndole inmune a cualquier sentimiento romántico, tiñéndola de un gris oscuro. Tan oscuro que, cuando se sinceraba frente a un espejo, sin maquillajes ni excesos, solo ella era capaz de vislumbrar su pena tras tanta oscuridad. En el refugio de la soledad lloraba cada noche anhelando un sencillo "buenas noches" que no necesitaba, pero al que echaba de menos. Lloraba cada nuevo zarandeo a la esperanza, pero lloraba en silencio, porque ella era demasiado fuerte para el resto del mundo, porque el mundo no giraba en torno a ella y había muchos más problemas en los que centrarse.

Así maquillaba cada mañana su pena con varias capas de pintura, tan densa que cualquier observador hubiese captado rápidamente el mensaje oculto tras tanta desesperación. Salía a "hacer" que se comía el mundo, siempre arrastrando su saco de sueños como la más deleitosa de las condenas. Era consciente de que al final, ese pesado saco, era  su salvavidas en cada nuevo naufragio de lágrimas. 

Dejo de creer, y entonces, en el punto más oscuro de su transformación, justo cuando podría cubrir sus alas de un negro azabache, apareció él. Le lamió las heridas con suprema dulzura y busco con valentía su corazón. Dicen que lo encontró entre las zarzas más salvajes, sangrando lenta pero incesantemente. 
Se esforzó en hacer la mezcla perfecta con los colores primario, para conseguir día tras día, devolver el color natural a la mujer de gris y le regalo un nuevo saco para sus sueños; que el anterior, de tanto arrastrar, estaba roído. Además, se tomo las molestias de ponerle un carrito al macuto, para que el peso de tanta imaginación no pudiese jamás con tanta sensibilidad. 

Le dejó en un cofre precioso: la paleta de colores, unas ruedas de repuesto, una brújula y un saco nuevo; y le hizo prometer, que si alguna vez él no estaba, y volvía a sangrar hacia dentro, no olvidase abrir el cofre y embaucarse en la aventura de recomponer sus pedazos de la manera más heroica. Que las heridas no hicieses nada más que darle un color todavía más exótico y maduro a sus preciosas facciones, que con cada lágrima construyese un nuevo auto con ruedas más fuertes y veloces;  que se sintiese pirata con la brújula en sus manos, en busca de aquel corazón; tiñendo de gris a quien se hubiese atrevido a lanzar su tesoro entre las zarzas. 

Le hizo prometer que, en caso de un nuevo atentado a su corazón,  agarrase con más fuerza sus sueños; que en vez de abandonarse al dolor, y al aburrido color gris, decidiese vivir la genial aventura de recomponerse de nuevo y de hacerse más gigante con cada nueva experiencia, de hacerse invencible y VIVIR. Porque tu vida es tuya y de nadie más y quien de verdad te quiera, solo se esforzará en regalarte un precioso cofre, para que en caso de urgencia, jamás olvides seguir luchando por tus sueños.

lunes, 4 de marzo de 2013

"Yo diría que entre un «no lo suficiente» y un «nada de nada». Siempre estuve hambrienta. Aunque sólo hubiera sido una vez, hubiera querido recibir amor a raudales. Hasta hartarme. Hasta poder decir: «Ya basta. Estoy llena. No puedo más». Me hubiera conformado con una vez. 
Así que pensé lo siguiente: «Conoceré a alguien que me quiera con toda su alma los trescientos sesenta y cinco días del año». Estaba en quinto o sexto curso de primaria cuando lo decidí."

"Tokio Blues", Haruki Murakami

viernes, 1 de marzo de 2013


Maldita sensación que me bloquea, que paraliza cada una de mis escuálidas extremidades. Odio profundamente sentirme triste cuando no tengo ningún tipo de necesidad de ello y me siento egoísta, asquerosamente egoísta por quejarme cuando no debo hacerlo.

Es una especie de circulo infinito, que dominado por una fuerza centrípeta, se apodera de mi racionalidad para mantenerme en ese estado de mareo profundo del que resulta tan complicado mantenerse en equilibrio. Ese equilibrio que tan poco me gusta cuando estoy en la cúspide de la maldita sinusoide que me caracteriza; ese equilibrio que no consigue que deje de martirizar mi autoestima cuando se encuentra en la temible posición ínfima. Ese equilibrio que, sin embargo, me tambalea, saciando a mi caprichoso yo de altos niveles de dopamina, pero que como todo capricho, niveles desmesurados también generan cambios dignos de la peripecia más utópica.

Pues eso, será que se acercan mis 26 años.Que soy muy nostálgica y exigente conmigo misma. Que pretendo cambiar un mundo que es demasiado grande, o quizás simplemente me lo parece a mi, porque al final, de lo que no cabe la menor duda, es que yo sí que soy demasiado pequeñita.