Follow by Email

viernes, 22 de febrero de 2013

Se libre



Te crees mejor que los que te rodean; quizás eres mucho mas consciente de lo que aparentas ser de tu medianía. Supongo que por eso te atreves a dar lecciones de moralidad de esa manera tan libre. Quizás es por ello por lo que desperdicias segundos de vida en masticar veneno; en vomitar palabras llenas de odio sobre el resto, para después, sonreír bañado en falsedad a aquellos que alimentan tu sed de aburrimiento.

Lo que te ocurre es que estas sucio por dentro, sucio de rencor y arrogancia ante un mundo al que no te atreves a plantar cara. Se sincero contigo mismo y serás feliz. Entonces y solo entonces serás capaz de pasar por completo del resto de la humanidad, solo entonces dejaras de colmarte de tele mierda, de vivir de los cotilleos que alimentan tu mediocridad, que te escupen a la cara que hay gente mucho más reprimida que tú consolando tu mísera existencia. Lucha contra tus prejuicios o simplemente vive a tu manera, pero deja vivir cielo, deja vivir.

lunes, 18 de febrero de 2013



Vértigo que me ahoga. La ansiedad hace crujir mi sueño REM para deleitarme con el más crítico de los insomnios. Comienza el ciclo de mi ahogo en el mar más profundo de la autodestrucción  Repaso mis defectos con sumo cuidado. Rebusco entre mis logros y calculo la distancia a mis metas. Me encuentro tan lejos de todo ello, que de nuevo, vuelvo al principio; a destrozar mi moral y mi autoestima; a sentirme pequeñita. Me invaden sentimientos contrarios a mi personalidad, por un instante siento un hechizo misantrópico que me hace odiar todo aquello que amo. Comienzo a delirar; a buscar razones absurdas  y encontrar excusas incoherentes relacionadas con la antroponimia y derivados. Me adhiero a todo tipo de esperanzas incongruentes, propias del peor de los libros de autoayuda, como si acaso todo eso fuese a solucionar mis taras y mis malas decisiones. Respiro a porciones por culpa de esta ansiedad, por culpa de mi autoexigencia. Lucho por apoderarme de mi vertiginosa respiración. Por recomponer las piezas de mis sueños quebrados. Me relajo.

"Tranquila" me repito una y otra vez. "Todavía estoy a tiempo". Comienzo a abandonarme a Morfeo. "También la Luna resultaba inalcanzable para todos esos soñadores de mi misma calaña, y en realidad, nunca estuvo tan lejos". 

"Por la mañana todo será diferente, a la luz de un nuevo día seré capaz de tocar la luna con la punta de los dedos. Como siempre"

martes, 12 de febrero de 2013


Este huracán de sensaciones, que revolotean al ras de mi estomago, sin pedir permiso. Comienzo a necesitarte, a pensarte como una constante, a ser una yonki del efecto que provocas en mi. La marioneta de la maldita droga con la que me has seducido.

Soy tan cobarde como aquello que tanto amé, como aquello que tanto odie. Pánico a que la exponencial se torne decreciente. Miedo a que me roben de nuevo el alma, y encontrarme mendigando otra vez, suspiros de una ilusión. Miedo a perderme en la espiral del dolor por no tenerte para después, sufrir y alimentarme hasta el fin de mis días de unos recuerdos, que una vez curada la herida, me afirmen que ese tipo de llagas no sanan nunca, que esa patología impregna el alma para siempre.

Desechar mi autoestima, torturar mi moral. Miedo a caer en el agujero del olvido, el juguete roto de nuestra historia. Imaginarte en otro lugar en ese preciso momento, por si da la casualidad de que solo tú le hayas pedido un baile a mi recuerdo, y ambos suframos ese instante como un precioso tango del azar.

Terror a ser un zombi de aquella experiencia, de la que mutaré a una especia de sanguijuela del recuerdo, chupando con desesperación cada olor, fotografía o melodía que me haga viajar a ti.

Terror a todo ello, o lo que es peor, ser yo la causante de tanto dolor.

martes, 5 de febrero de 2013



"Átame a la cordura de tus firmes pisadas, quiero hacer ruido con estos pesados tacones que no hacen más que regalarme una visión mas segura ante esta locura que es el mundo. Quiero sentir que no pertenecer al rebaño duele. Parecer invencible. Saciarme de mi existencia, anulando cualquier sueño que me haga alejarme de una realidad necesaria.  Rendirme a los pasos que la vida me ofrece, sin más. Desechar cualquier sentimiento pusilánime que me consume en momentos de debilidad. No quiero problemas.

¡Maldita y dulce fragilidad! Qué clase de sandeces pienso. ¡Ni  loca! Quiero seguir siendo libre. Soñar si me hace falta y tocar la realidad cuando me plazca. Seguir siendo imperfecta para romperme, y de nuevo, vivir la fatal aventura de recomponerme de nuevo. Hacerme fuerte con cada desgracia, que mis defectos y mis fallos me colmen, poco a poco de inteligencia.  No quiero tener movimientos autómatas,  no quiero vivir ignorante ante el mundo, aunque sufra. Me niego a renunciar a esta dulce vesania que me hace vibrar con cada exhalación de vida, y por supuesto, me niego a ser lo que la sociedad quiere que sea, jamás renunciaré a pensar por mi misma, jamás renunciaré a la autenticidad, a pesar de que a veces duela tanto."


"Así que se fue, me dejó el corazón en los huesos y yo de rodillas. 
Desde el taxi, y haciendo un exceso, me tiró dos besos... 
uno por mejilla."
Gigante Sabina