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domingo, 20 de enero de 2013

Para mi gigante Californiana


Prometía ser una mañana más, un ansiado Domingo sobre el que devorar un tiempo libre que había olvidado. Todavía unida débilmente a Morfeo consigo leer un mensaje suyo desde tierras Italianas. 

"No te haces una idea de lo muchísimo que te echo de menos. Nuestras conversaciones, nuestros días, nuestros paseos, nuestras utopías...¿sabes que? eres absolutamente la única "cosa" que echo de menos de ese sitio donde vive, sólo, única y exclusivamente a ti.""

Me regala esas líneas. Ella es así, puedes no saber de ella en un mes, pero después te regala un cariño inmenso, te valora como pocas personas saben hacerlo. Quizás sea nuestra amistad la que es así. No conoce de protocolos, sabemos disfrutar del momento en el que nos vemos con esa absoluta locura.

Te quiero mi salvaje Extremeña, esa misma que se pinto de rubio la melena para cabalgar más fuerte sobre sus sueños. La que se convirtió en mi pequeña Californiana sobre unos tacones de vértigo con los que se zampaba el mundo a dos manos. Aquella que supo vislumbrar en mi personalidad mil detalles, apreciarlos y valorarlos como pocas personas son capaces de hacer. Es delicioso saber que nosotras nos entendemos, saber que le damos ese énfasis a las palabras porque apreciamos los mundos que pueden existir tras ellas, entender que vivimos intensamente porque no toleramos un aburrimiento que nos consuma en vida. Queremos vivir de forma que se nos erice la piel a cada paso, es lo que nosotras llamamos felicidad.

Como no te voy a echar de menos, como no voy a quererte, seria un delito no hacerlo mi pequeña Californiana.

1 comentario:

  1. Lo que más me enamora, es que me aprecies tal y como soy, así, sin protocolos. Y sobre todo, que a pesar y con ello, seas capaz de comprender lo mucho que te quiero y lo infinito que te extraño. No lo olvides NUNCA.

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