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viernes, 25 de enero de 2013


Una noche más agonizando en tu cruel reminiscencia, ni siquiera recuerdo cuantos whiskys llevo ya, la nube producto de varios cigarrillos no me ayuda demasiado.

Ahora te escribo estas líneas. Ahora, que desde la distancia he olvidado tu risa, esa risa histriónica y contagiosa, ese maldito baño de absoluta dulzura. Ahora que estas lejos, tan lejos que lo vivido a tu lado parece producto del más deseado de los sueños, justo ahora me atrevo a dar consejitos resultado de un dolor que hace arder las entrañas.

Ahora averiguo las respuestas sin cavilar demasiado las preguntas. Ahora te entiendo, por fin te entendí. Ahora que ya no puedo hacer nada más que soñar despierto con tu regreso. Ahora comprendo que rendirse no es una opción, que abandonar era el fin. Ahora atado a la nostalgia recuerdo tus defectos y cuanto los echo de menos. Es ahora cuando perdido entre mis recuerdos, y la angustia del porque decidí esto o aquello, pulverizo tu perfume en el cuello de la camisa y me aferro a tu olor como la presencia más cercana de aquella irreemplazable; mi loca y maldita princesa.

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