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miércoles, 30 de enero de 2013



Aún se recuerda allí, expuesta a la peor de las condiciones metereológicas. Mirando entre lágrimas la punta de unos zapatos incapaces de resguardar sus pies del frío, mientras el corazón late de forma desbocada. Luchando por sobrevivir a un anhelo que le araña con ansia desmedida su frágil respiración. Confía en que aparezca de nuevo tras el cristal, confía tanto en su historia que sigue allí, sin miedo al frío, inmune a la lluvia, valiente, terca, impasible. Aquella hora resultó una eternidad, esa maldita hora que ella le regalo a su esperanza para robársela a su dignidad.
Lloró su huida, la lloró tanto que se quedo esperando migajas de una respuesta, miseros restos del amor más fugaz y violento de su ínfima existencia. Respuestas a su engaño. Respuestas que fuesen capaces de salvarla de su peor agonía,  que reviviesen o aniquilasen de una puta vez sus esperanzas. Respuestas que le concediesen, por una vez, el valor que ella se merecía e hiciesen emerger ese corazón, que con crueldad, había sido enterrado en la oscuridad mas injusta y en el olvido más lacerante.

-Ya llegará el instante en que tú serás yo y yo seré tú.- Se dice a si misma mientras, por primera vez después de mucho tiempo, se mira con deleite frente al espejo. -Siempre es así.

domingo, 27 de enero de 2013


Fue una jodida delicia atiborrarme a tu lado de juventud en estado puro. Los dos, sin nadie más. Rodeados de la multitud, pero creando un halo de perfección imposible de ser destruido por el resto. Exhalando Jägermeister en cada baile. Divirtiéndonos sin limites. Colgados de miradas cómplices, sin reglas, sin formalidades absurdas. Me llevas a tu mundo, me lo muestras, me lo regalas. Me demuestras que a tu lado la felicidad es un estado continuo, que no tenemos más limites que los que nosotros fijemos. 

Una vez más, un absoluto placer sujeto a tu presencia.

sábado, 26 de enero de 2013

"El primer suspiro de amor es el último de la cordura"
Antoine Bret

Felicidad eres tú.

viernes, 25 de enero de 2013


Una noche más agonizando en tu cruel reminiscencia, ni siquiera recuerdo cuantos whiskys llevo ya, la nube producto de varios cigarrillos no me ayuda demasiado.

Ahora te escribo estas líneas. Ahora, que desde la distancia he olvidado tu risa, esa risa histriónica y contagiosa, ese maldito baño de absoluta dulzura. Ahora que estas lejos, tan lejos que lo vivido a tu lado parece producto del más deseado de los sueños, justo ahora me atrevo a dar consejitos resultado de un dolor que hace arder las entrañas.

Ahora averiguo las respuestas sin cavilar demasiado las preguntas. Ahora te entiendo, por fin te entendí. Ahora que ya no puedo hacer nada más que soñar despierto con tu regreso. Ahora comprendo que rendirse no es una opción, que abandonar era el fin. Ahora atado a la nostalgia recuerdo tus defectos y cuanto los echo de menos. Es ahora cuando perdido entre mis recuerdos, y la angustia del porque decidí esto o aquello, pulverizo tu perfume en el cuello de la camisa y me aferro a tu olor como la presencia más cercana de aquella irreemplazable; mi loca y maldita princesa.

miércoles, 23 de enero de 2013

-¿En que piensas? Me miras de una forma extraña, no sé como explicarlo.
-Claro que lo sabes. Digamos que te estoy follando con la mirada, sin embargo eres incapaz de ofenderte. Es más, a ti te gusta como te lo estoy haciendo ¿verdad?. 
-Eres un cretino egocéntrico, pero nadie consiguió envanecerme como lo hiciste tú. 
-Bueno cielo eso no es difícil, siempre fuiste la mejor. Difícilmente superable. 
-Eso ya lo sabía. No insultes mi inteligencia.
-Me encanta que sepas lo que eres capaz de conseguir. Tu seguridad me enloquece. 
-Hay un motel aquí cerca, conduzco yo.

martes, 22 de enero de 2013

La huída

Estalla dentro de si misma y corre. Aterrada por el frío, con el único propósito de huir, se adentra en un laberinto. Las ramas hieren su piel, pero ella es incapaz de detenerse. Llora asustada mientras revolotea incesante entre mil caminos. Los pensamientos le torturan, los recuerdos le fustigan.  Perdida entre sus huellas, inalcanzable , insoluble, insensata.

Comienza a llover. De forma idéntica a esa, la última vez. Se desvanecen las huellas debido al creciente chapoteo. Cae, desolada y se arrincona entre dos árboles.

-Alguien vendrá a recogerme- se convence mientras intenta resguardarse del gélido viento.


domingo, 20 de enero de 2013

Para mi gigante Californiana


Prometía ser una mañana más, un ansiado Domingo sobre el que devorar un tiempo libre que había olvidado. Todavía unida débilmente a Morfeo consigo leer un mensaje suyo desde tierras Italianas. 

"No te haces una idea de lo muchísimo que te echo de menos. Nuestras conversaciones, nuestros días, nuestros paseos, nuestras utopías...¿sabes que? eres absolutamente la única "cosa" que echo de menos de ese sitio donde vive, sólo, única y exclusivamente a ti.""

Me regala esas líneas. Ella es así, puedes no saber de ella en un mes, pero después te regala un cariño inmenso, te valora como pocas personas saben hacerlo. Quizás sea nuestra amistad la que es así. No conoce de protocolos, sabemos disfrutar del momento en el que nos vemos con esa absoluta locura.

Te quiero mi salvaje Extremeña, esa misma que se pinto de rubio la melena para cabalgar más fuerte sobre sus sueños. La que se convirtió en mi pequeña Californiana sobre unos tacones de vértigo con los que se zampaba el mundo a dos manos. Aquella que supo vislumbrar en mi personalidad mil detalles, apreciarlos y valorarlos como pocas personas son capaces de hacer. Es delicioso saber que nosotras nos entendemos, saber que le damos ese énfasis a las palabras porque apreciamos los mundos que pueden existir tras ellas, entender que vivimos intensamente porque no toleramos un aburrimiento que nos consuma en vida. Queremos vivir de forma que se nos erice la piel a cada paso, es lo que nosotras llamamos felicidad.

Como no te voy a echar de menos, como no voy a quererte, seria un delito no hacerlo mi pequeña Californiana.

lunes, 14 de enero de 2013




La miraba con cierta ternura, así, desde lo lejos. En un anonimato que le dolía en exceso pero ante el que se veía incapaz de plantar cara. Le gustaba la sutil elegancia con la que marcaba el paso, a pesar de llevar siempre una torre de libros entre los brazos. Tan delicada, aunque siempre pareciese angustiada por llegar al Aulario más lejano de la facultad. De esas chicas cuya belleza gana importancia con el tiempo. El primer día que la ves notas cierta guapura indudable, pero cuanto más se cruzaban en la lejanía de algún pasillo, más detalles fantásticos vislumbraba en su frágil figura. Un ligero lunar en la parte superior del labio, esa manera tan dulce que tenía de sonreír, la forma con la que se le sonrosaban las mejillas ante el calor y el frío. 

No era la perfección de unos rasgos lo que le hacía dueña de su belleza, tampoco era producto de vestimentas caras  ni varias horas frente al espejo. Era su sencillez lo que la hacía bonita, esas pintas desastrosas con las que, aun así, resultaba elegante. La forma con la que abría uno de esos libros que intensificaban el ya excesivo peso de sus apuntes. Como se recogía las gafas al leer, mientras sonreía o se emocionaba con cada página, importándole muy poco el bullicio o las miradas curiosas de los demás alumnos.
Comenzó a admirarla en secreto, le resultaba imposible no levantar la mirada para observarla cuando coincidían en aquella cafetería, no podía evitar fisgonear el título de su última adquisición literaria.

Suponía que era normal sentir cierta admiración ante otra mujer desconocida, a pesar de los aburridos y retrógrados discursos sobre la maldad de la mujer con las de su mismo género. Sus amigas y su novio comentaban a menudo sobre ella. Lejos de despertarla celos, aquello acrecentaba aún más su extraña fascinación. Pronto se percato de que su deslumbramiento no era otra cosa que amor. Por fin se dio cuenta de que a pesar de que le gustaban los hombres, por primera vez, se había enamorado de una mujer. 

jueves, 3 de enero de 2013


Finalizó un 2012 cargado de sensaciones, de vivencias, de anécdotas. Un año intenso repleto de experiencias delirantes, de noches de regreso entre lágrimas invisibles. Un cumpleaños que prometía ser uno de los más triste y que se convirtió en uno de los mejores, gracias a ellos. De abrazos cómplices con David, compartiendo por primera vez algo más que una amistad, compartiendo un dolor diferente pero que en ciertos aspectos nos otorgaba una sensación secuaz. Un verano con sabor a rock and roll y en el que me sacie de ellas con unas ganas infinitas. Tener la sensación de una felicidad desconocida y después ser consciente que era incapaz de sentir. Notar después como nadie era capaz de saciar mis inquietudes. Encuentros debidos al azar que después volvían a quebrar un corazón gélido. Quererme lo suficiente para negarme a mi suerte y permitir así conocerle. Solo el consiguió ilusionarme de nuevo y matar de un golpe mis miedos.

He aprendido muchas cosas. He aprendido que los miedos solo arrancan de cuajo los sueños, que por miedo te pierdes grandes aventuras. He aprendido que es mejor arrepentirse por haber luchado que no por no haberlo intentado. He aprendido que uno de los amores más gigantes es el de los amigos, porque ellos no se cansan de ti y serán ellos quienes estén a tu lado cuando aquel por el que hubieses dado todo ha dejado de quererte sin más. Sí, así funciona la sociedad apatica de hoy en día. Hoy lo eres todo para mi, mañana serás un mero trámite, alguien que estuvo ahí pero que ya no tiene importancia. Según que circunstancias, no puedo entenderlo, me parece deleznable, pero he aprendido que eso es lo normal y no lo mio. Así que en los años que vendrán, asumiré que ocurre, que es corriente para el resto.
He aprendido que la felicidad con alguien no la da una lista de requisitos, que la felicidad es la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona y reciprocidad.

He aprendido que la vida esta llena de oportunidades, que solo tenemos que ir con los ojos muy abiertos para ser capaz de verlas y apreciarlas, porque hoy no tiene que ser el fin y mañana puede ser una sorpresa, una sorpresa que no pienso perderme. ¡Feliz 2013!