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miércoles, 25 de diciembre de 2013


Son malas fechas para su acusada sensibilidad, suele tener mucho frío en estos días y hay que tener ciertas nociones de comprensión para darle calor. Es lógico quizás, que esa tristeza del 98 quedase grabado a fuego como una alarma que aparece siempre en estas fechas, aún sabiendo que no tiene nada que le falte, pero dispara sus niveles de sentimentalismo y melancolía; quizás porque en su momento aguanto con mucha valentía demasiada presión para una niña de sus características.

Le esperan con dosis de orgullo y egoísmo momentos insostenibles para un corazón cubierto de un halo gélido, pocos lo saben, y ella se esconde tras amplias sonrisas. Puede que siempre de a parar con los muros más sólidos, o puede que en realidad esa frialdad sea propia del camino, puede que sea así y entonces no tenga nada más que hacer: aprender o huir.

Quizás su soledad sea la única capaz de sostener tanto corazón y tan pocos huesos, esa locura que le caracteriza y la necesidad de contagiarse de ella.

Con ella jamás esperaría recibir calor, sabe de antemano que no cambiará las tempestades y si no esperas no sufres. Su soledad y ella siempre se llevaron bien.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Esencia Pura




Ella es magia, no podría describirla de otra manera. Es magia es sensibilidad es... y me quedo corta. Volvimos a vernos después de mucho tiempo; nuestras vidas ajetreadas nos tenían alejadas y sin embargo, después de tanto tiempo no hubo diferencias, todo lo contrario. Esta vez no fue un café eterno, de esos que se alargaban dominando espacio-tiempo, esta vez decidimos empaparnos de Jazz y de un ambiente algo más rockero, más nosotras con unos años de madurez que, sin embargo, no han matado su individualismo ni su esencia, todo lo contrario, lo han reforzado como pasa con el buen vino. Ayer la admiré aún más, ayer me enamoré un poco más de la que considero una de las personas más especiales que se han cruzado en mi vida. Ella con su Jack Danields, yo con mi cerveza y volvimos a olvidarnos de la rapidez del mundo actual, nos olvidamos de las tecnologías y el efecto adverso, casi letal, que está generando en las relaciones humanas, nos olvidamos de todo porque no había nada más importante que mirarnos y escucharnos la una  a la otra, disfrutar de una sensibilidad desbordante tan pocas veces comprendida y emocionarnos con todo aquello que aborrecemos y consideramos injusto. La reciprocidad de una conversación hecha en miradas, en chupitos cargados de Matusalen aframbuesado, en locura innata y brazos tatuados, en risas dispares provocadas por un mareo algo más que intencionado.

Momentos tan jodidamente mágicos que como solo ella diría te trasladan al infinito, y entonces me siento afortunada de tenerla a mi lado, más cerca o más lejos. Porque una noche a su lado compensa años de distancia, porque pocas personas escuchan con el corazón y se abren de esa forma tan empática al sentimiento de la persona a la que atiende, porque como ya dije; ella es magia, es pureza, es especial, es auténtica, simplemente es ella, mi perfume favorito e irreemplazable.

domingo, 20 de octubre de 2013

Abrazos sordos desde la oscuridad


Solía decir que había nacido atada al conjuro de la soledad; ella no sabía que en realidad, yo siempre la protegía a pesar de que llorase hacia dentro, como bien solía.

Solía decir que nadie era capaz de soportar tanta carga mucho tiempo, así que ella debía pesar demasiado. Lo que no sabía es que era un peso tan placentero que se convertía en eterno a pesar de la distancia.

Solía creer que se convertía en un imposible, un insoportable, un demasiado; lo que ella no sabía es que se trataba de la demente más dulce y adictiva del mundo.

Solía decir que no pasaba nada: le valía con sus libros y sus mundos, sus sueños y sus manías, con la esencia de los nuevos descubrimientos. Lo que no sabía es que yo estaba a su lado desde la oscuridad, porque sabía que era la mujer que más necesitaba un abrazo a tiempo, aunque fuese con palabras desde las tinieblas, aunque fuesen palabras sordas que ella jamás recibiría.

Lo que ella no sabía era que yo la seguía necesitando, más que ella unos oídos sinceros y ansiosos, más que ella sus sueños y sus nostalgias, más de lo que ella me seguía necesitando a mi.

domingo, 13 de octubre de 2013


La vistas desde su viejo Ford no dan lugar a dudas. No se aguanta las ganas y enciende un pitillo. Él, que había conseguido no volver a fumar desde hacía casi 6 meses, y de repente, necesita con absoluta desesperación una calada de aquella mierda tan maravillosa. Suerte que tenía una cajetilla en aquella sucia guantera, suerte que esa mezcla de inhalación y exhalación de humo consigue relajar sus nervios.

Sabe que las ganas de vomitar no se deben a esa hamburguesa que ha devorado hace apenas una hora, aunque es consciente de que tanta comida basura comienzan a pasarle factura. Cuenta 33 Otoños, es joven, pero como buen rebelde exprimió sus veintitantos de una forma un tanto agresiva. Le gustaba el rock, puede que estuviese relacionado, aunque él se enfurecería al escuchar tal afirmación; no hay nada que odie más que los estereotipos. Nunca fue el más guapo, pero siempre tuvo un atractivo que nublaba al bellezón de turno; lo nublaba y además le robaba la chica. Quizás fuese el magnetismo que irradiaba una personalidad peculiar, o la mezcla de ambas en su justa dosis.
Había logrado un puesto importante, un puesto que cambiaría su posición social y también su nivel de vida, estaba de suerte y sin embargo en un instante la vida le daba la vuelta. 
Es ella, se dice así mismo mientras sujeta con fuerza el cigarrillo casi consumido; la única que consiguió que desempolvará su vieja guitarra. La única que le pedía un derrape más en aquella tierra de nadie. Aquella con la que diversión y pasión caminaban de la mano, no tenía que elegir, ella lo era todo. Eran tanto juntos que se convertían en una bomba. Una bomba que se vio obligado a abandonar porque era demasiado cobarde.

Ella nunca supo que fue la decisión más dura de su vida, ella jamás fue consciente de que se arrepentiría de aquello cada noche al cerrar los ojos y pensarla. 
En un momento se siente el hombre más desgraciado del planeta. Solo ella podía hacerle llorar y enloquecer de nuevo.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Somo etapas; la mía está entre la desesperación y la asfixia. Estar rodeada y sentirte sola, sola en la empatía de un abrazo a tiempo. El abrazo a las palabras que viven reprimidas dentro de mi. Locuaces interpretes de mis deseos y mis miedos, de aquello que me duele y provoca el serpenteo de mi caminar; un caminar a trizas, un galope indefinido.


Ni siquiera ahora, ahora que estoy cerca de terminar aquello que me ha torturado durante años descanso. Sigo al limite, suplicando bocanadas de oxigeno. Para colmo echo tanto de menos un café en condiciones. Un café endulzado con un dialogo sin horas donde escuchar al que tienes en frente sea lo más importante. Escuchar y sentir que aunque parezca una odisea te entienden y son capaces de sacarte de la oscuridad con solo una mirada.

Necesito que necesiten mi maldita locura, que quieran exprimirla, que sin comprenderla quieran emborracharse de ella y contagiarme a mi misma de otra locura parecida. Exprimir las ganas de vivir de aquel que ha sabido apreciar mi dulce demencia. ¡Vivir joder!

Porque amo a los locos que viven deprisa y a los que viven despacio pero no se cansan. Amo las ansias, la sensibilidad de las personas que se emocionan con el tono rosado del cielo, los que cierran los ojos con una canción y gritan ¡Joder que PUTA MARAVILLA! (sí, me gustan los tacos si son necesarios). Amo quien queda hipnotizado con un cuadro y se imagina al pintor y el jodido instante. Los que saborean las páginas de un libro, los que viven cada segundo con una intensidad que asusta. Amo a quien llora con el dolor ajeno, al que es capaz de ponerse en el pellejo de los demás. Amo al revolucionario que lucha por aquello en lo que cree y construye el camino de su utopía. Amo las maletas y al que toma la iniciativa por sus sueños. Amo al que hace de cada pisada una aventura, aunque este maquillada con un toque personal casi imaginario. Amo al que vive y deja vivir.

Las circunstancias de cada uno son diferentes y lo normal no existe, y si existe a mi me aburre, porque odio los patrones señores, los odio porque amo la esencia. Así de simple.


sábado, 14 de septiembre de 2013



Se miraba la punta de los zapatos, mientras el dulce tintineo de una lluvia prematura le avisaba de que debía volver a casa si no quería llegar empapada, pero le daba igual. Hoy no le apetecía en absoluto acatar más ordenes y se quedo de pie mientras la lluvia ganaba en intensidad. Seguía con la mirada fija en sus masculinos oxford y con los pensamientos revoloteando en mil experiencias y pensamientos de lo más variopintos, sorprendiéndose de nuevo a si misma no solo de su portentosa imaginación sino también de la capacidad de hacerse daño. No era su mejor día; había mil cosas que le quemaban por dentro y cuando todo se juntaba se volvía incapaz de controlar ese torrente de dolor que le hacia arder las entrañas, lo peor no era el dolor, lo peor era el miedo. Cuando renacía esa sensación, ella comenzaba a encogerse. Notaba como perdía centímetros a una velocidad cercana a la de la luz, y de repente era una mota de polvo en los 5 metros que antes pisaba con seguridad. En apenas un instante se había convertido en la mota más torpe e insegura en 35 kilómetros a la redonda, ¡qué digo! probablemente ahora era la mota más invisible de la humanidad. Odiaba cuando pasaba, pero se veía incapaz de controlarlo. En el fondo era consciente; ella podía ser la peor de sus propias enemigas.

domingo, 8 de septiembre de 2013





Él la miraba con absoluta adoración; como quien es consciente de la luz especial que irradia el objeto de su deseo. En todas y cada una de las fotografía queda el reflejo de su mirada. Esa mirada que se te clava como un rayo y se transforma en un descarga eléctrica que te paraliza, que te eriza la piel, que hace que desees por un momento ser esa Birkin para causar tanto desasosiego. Dejamos de saborear la esencia para volvernos exigentes y torpes, relajamos la lucha y dejamos de regalar los pequeños detalles para finalmente hacer gala de aquella letra de Fito: "Te perdí por pensar que te tenía".

Disfrutar el momento y convertirlo en eterno.

jueves, 29 de agosto de 2013

Es posible que cada día este más enamorada de  tu sonrisa, de tus arranques absurdos, de tus manías. Es posible que tus defectos resulten invisibles ante la maldita luz que irradian tus virtudes. Es posible que aunque nos separe el antagonismo de nuestras personalidades yo camine sobre tus pisadas y quiera aprender de tus aficiones.
Quiero follarte a cada instante. Pero no solo una follada física, quiero que jadees de placer espiritual, intelectual, masturbar cada sentido con la pericia de la mejor meretriz.
Es posible que sea capaz de controlar ligeramente mi rebeldía por hacerte feliz. Es posible joder. Por ti lo intento, pero solo un poco, no vaya a ser que al idolatrarte olvide mi personalidad en cualquier esquina, eso nunca. Ya sabes lo que opino al respecto: Puedo mejorar por ti, calmar a la fiera si se ha rebelado sin razón, pero ...
La personalidad ni se vende, ni se abandona, ni se regala.

lunes, 19 de agosto de 2013


Te miro desde lo lejos con cierta agonía y el miedo de sentirme incapaz de abordar la situación. Te miro con la perplejidad con la que un niño observa al adulto que presume de madurez; te miro con el terror de quien sabe que aunque siga luchando ha perdido la batalla. Te miro en el infinito del túnel oscuro hacia mi propio abismo, ese que juré no me volvería atrapar jamás. Te miro y siento que puedo desplomarme en un instante si bajas tu mirada en busca de la mía; sin embargo me niego a quitarme el disfraz del orgullo mientras este me engulle hasta convertirme en una de las mierdas que tanto odio, y dejo que me consuma, mientras a gritos sordos intento susurrar "te quiero".

jueves, 25 de julio de 2013


Se libera en los recovecos del subconsciente; eximiendo endorfinas y toda clase de sustancias narcóticas y excitantes, ambas por igual y a partes iguales. Energética y caprichosa. Sustancias alucinógenas las que libero al son de tu contagioso swing. Eres la droga del calor que vive entre mis piernas, eres mucho más que aquella canción, eres la sonrisa contagiosa tras un cabreo momentáneo. Eres un baño caliente con dulce compañía al ras de mi espalda, donde se despiertan tus ansias y se malcrían mis vicios; allí donde jamás existió el desierto a las ordenes de tus pensamientos.

lunes, 24 de junio de 2013




Estaba al filo de la cama, profundamente dormida. El demonio que se había apoderado de ella unas horas antes; dominada por una pasión que había olvidado, quedaba aplacado por la dulzura de sus rasgos de ángel. La miraba absorto, casi abrumado. Medio hipnotizado por la incredulidad del acontecimiento. Después de tanto tiempo; tras noches de insomnio en cualquier bar repleto de hombres sin alma, consumido de ilusiones bañadas en whisky barato, la tenía por fín entre mis sabanas, sedada de puro placer. ¡Maldita sea el azar que ha jugado conmigo! Me ha despellejado vivo durante años para devolvérmela cuando pensaba que la había perdido para siempre. Y a pesar de mi angustia, de mi egoísmo, sé que no me la merezco. No me merezco la diosa que yace en mi cama, entre la humareda de un cigarro casi consumido.

Incapaz de apartar mi mirada de su cuerpo desnudo, del imán de sus labios ahora sellados por el sueño. Incapaz de olvidar a la única mujer que he sido capaz de amar a pesar del tiempo y la distancia. A la única mujer que he seguido follando en sueños, a pesar de que los años intentaran encerrarla en el olvido. Nunca una piel consiguió ser tan adictiva como la suya, y sin embargo, aquí me encuentro, cavilando la posibilidad de huir de nuevo.

Me llega el olor de su perfume y como poseído por la maldita atracción que crea en mi, paseo mis dedos desde su cuello hasta su vientre. Abre los ojos mirándome con la lascivia que le caracteriza. ¡No puedo soltarla, no puedo! Me rindo ante ella aunque sé que puedo ser su cáncer, pero soy suyo, jodidamente suyo. 

miércoles, 19 de junio de 2013


La angustia ha cesado, dejando un agradable olor a libertad. Café quemado que sabe a gloria al compás del tecleó de la liberación. Zaratustra jamás fue tan atractivo. El otoño de Junio nunca fue tan cálido y acogedor.

Aspiro los sueños con fuerza, estrangulándolos con un ansía inaudita; su cercanía me asusta, su proximidad me da alas.

Tame Impala hace que me enamore de nuevo; me acerca al rock psicodélico de los Beatles, puro placer al ras de un Madrid que respira mejor. Libros, muchos libros. Abandonarme en cualquier café de la capital, dominada por Ulises quizás, o puede que un Bukowski al que echo mucho de menos. Y rock, mucho mucho rock. 

Eres mía, totalmente mía y prometo Disfrutarte como sólo hago con aquello que amo...

miércoles, 22 de mayo de 2013


Siempre fue consciente de que su lado creativo fue hecho trizas tras una elección ajena a su realidad, pero que deleitaba las expectativas de quienes le rodeaban. Precisamente lo hablaba con él; la inseguridad creada en su propio hogar había delimitado su brillo, no con malas intenciones, pero la realidad era esa.
Sin embargo, no se puede enjaular por siempre a un animal que ha nacido para ser libre, no se puede porque moriría de pena. Es consciente de que toca terminar una etapa; después perseguirá sus sueños, aunque tenga que ir descalza recorriendo un mundo lleno de espinas. Sangrará, y llorara lagrimas de cristal a cada paso, pero nunca la sangre será tan dulce, nunca el dolor será tan placentero...

martes, 16 de abril de 2013


- ¿A qué tienes miedo?
-No sé exactamente. Supongo que miedo a que el tiempo me haga invisible, miedo a no ser capaz...

- Pero es lógico tener miedo. Tienes miedo al vértigo de los mundos que no conoces, tienes miedo a no saber enfrentarte a ellos

- A eso le tuve miedo una vez, pero ahora no, nada de eso. Ahora le tengo miedo a los barrotes, ahora tengo miedo a pasar los días tras la comodidad de la costumbre. Ahora me aterroriza  la rutina, la monotonía de la comodidad.

-No sabes lo que dices. Necesitas unas vacaciones, relajarte un poco y fuera problemas, ya sabes...

-Lo que es lógico es que no me comprendas, no te culpo. Lo que yo detesto a ti te calma y te aporta estabilidad. Te cuesta entender que lo que yo quiera sea volar tan alto como me permitan mis alas; te cuesta creer que tenga la necesidad de escapar de una jaula de oro, que a ti te aporta lo que necesitas para vivir, pero a mi me engaña con su reflejo y no me deja apreciar la luz del sol. Yo prefiero conocer la realidad que se esconde tras la manipulación de una vida cómoda  y apreciar la pureza de la objetividad, su sabor agridulce, pero real, nada de soma por favor. Me compensa conocer el dolor si gracias a ellos disfruto de la libertad, que no del libertinaje, si me permito conocer mil mundos y fusionarme con ellos. Me niego por completo al lema "Ignorancia es fuerza" y por supuesto jamás me obligarán a pensar que 2+2=5. Piensa que estoy loca, pero como el bueno de André Breton te digo que no será el miedo a la locura lo que me obligue a bajar la bandera de la imaginación.

domingo, 7 de abril de 2013




-No pude evitarlo y fui a verla
-¿A Laura? Ya sabes como son estas cosas... Hace solo unas semanas que lo dejasteis. Es complicado.
-En realidad no... A Laura no...
-Macho se claro. No te entiendo.
-A pesar de mi relación con Laura, de todo el tiempo que estuvimos juntos, a pesar de todo eso, después de todo esto solo echaba de menos a una persona, ¿te acuerdas de Carlota?
-¿¿¿Carlota??? Pero si hace varios años de lo de Carlota. ¿Qué paso?
-Después del trabajo aparque cerca de su casa y espere, espere a verla pasar, lo deseaba con todas mis ganas...
-Pero... ¿No la llamaste?
-No pude, como podía después de tanto tiempo escribirla. Soy consciente del daño que le hice...
-¿Entonces?
-Entonces espere. Creo que pasaron dos horas hasta que por fin la vi.
No sabría decirte lo que sentí al verla, caminaba segura y estaba tan guapa...  Más que antes. Casi se me para el corazón al balanceo de sus caderas. Llevaba un vestido vaporoso que explotaba fielmente la perfección de sus curvas, esas curvas. Jamás he sentido tanto placer como el que sentí al conducir entre sus piernas...
Sigue con la manía de hace años, sus manos enredándose en el pelo, mientras ella lo marea de un lado a otro. Si ella supiese cuánto eche de menos todas sus manías; esas que tanto le repetí que no hiciese dominado por mi absurdas ganas de perfección.
Era un felino entre sabanas blancas, el contoneo de un cuerpo desnudo jamás me había parecido tan elegante hasta que la conocí. Era una mezcla entre ángel y demonio. Tenía esa terrible dulzura que te hipnotiza y ese volcán endemoniado que te ata para siempre. ¿Y su risa? ¡Oh maldita sea! Te juro que puedo escucharla.
Su sensibilidad era de otro mundo, recuerdo como colocaba sus finas manos sobre mis ojos a la voz de Thom Yorke y esa maldita obra maestra Creep. Decía que así saborearía cada nota sin distracciones, como se tiene que hacer con las delicatessen... Lo peor es que llevaba razón.
Recuerdo como se perdía entre las líneas de esos escritores bohemios que tanto admiraba, la vehemencia con la que me recitaba las líneas, podía sentir hasta celos. Celos de unos escritores que estaban bajo tierra, celos de ese director que tanto amaba, de la pasión que sentía por su humor sarcástico e inteligente, del torrente de risas que le provocaba. Celos de los músicos que le erizaba la piel. Celos de que otro le pudiese remover la pasión que solo quería para mí, a borbotones, hasta estallar de absoluta devoción.
Juntos eramos dos locos incapaces de mantener el control a todos los niveles.
Nunca la olvidé sabes... Era imposible hacerlo, además nunca quise. Hubiese sido demasiado imbécil. Solo maquille su recuerdo.
-¿Y?¿qué paso?
-No paso nada... No tuve el valor de acercarme a ella, no pude decirle nada... Quizás por miedo, quizás ella ya haya hecho su vida. Le sobraban siempre hombres a su alrededor y yo fui tan idiota de dejarla ir... Fui tan...
-¿Sabes? Te envidio. En dos minutos has conseguido que te envidie como jamás lo he hecho. Nunca he sentido eso; esa pasión, esa locura, ese deseo. No siempre se encuentra a la persona que te haga vibrar de esa manera. Aprovecha la ocasión y no la dejes escapar. Corre a buscarla imbécil. ¡Corre!



lunes, 1 de abril de 2013




¿Recta? ¿Qué entiendes por recta? Una línea puede ser recta, o una calle ¿Pero el corazón de un ser humano?

Un tranvía llamado Deseo


Je vois la vie en rose

domingo, 31 de marzo de 2013


Despertarme al calor de tu aliento, sin mascaras, sin diálogos aprendidos ni hipócritas escenografías. Transparencia, pura claridad.

Agarrarme a tu virilidad y sentirme invencible. Besar tus labios con los ojos perezosos aún, deseosa de más, caprichosa de ti.

Desatarme de mis sueños con la inmejorable Imagine de John Lenon, todo esto atada a tus brazos. Me siento gigante y creo que a tu lado mi ínfima existencia puede hacer algo por conseguir un mundo mejor, a tu lado puedo soñar.

¿El amor provoca eso verdad? Te convierte en héroe, aunque seas el más repugnante de los cobardes. Eso leía algunos días, eso comento Platón alguna vez. ¿Te atreves a llevarle la contraria? No creo. ¡Dime ahora que no te quiero! Dímelo si te atreves...

viernes, 29 de marzo de 2013



"¿No es una molécula de ADN garantía de inmortalidad?. Ella es – le decía a Descartes poco antes de morir- la célula monárquica por excelencia. Cada una de las dos mitades está exactamente unida a la otra mitad, de la misma manera que Gala estaba unida a mí... Todo se abre y se cierra y se interrelaciona con precisión. La herencia depende de un mecanismo soberano y la vida es el producto del poder absoluto del ácido desoxirribonucleico."

Genio Dali

domingo, 24 de marzo de 2013



Madrid a las 3:00 de la mañana. Demasiados recuerdos entre los escondites de cualquier garito de Malasaña. Allí donde experimentábamos el placer de nuestras miradas cargadas de un libido contagioso, orgiástico. Incrementos de adrenalina drogados al son de  "Lucy in the sky with Diamonds";  embrujados por una alucinación aun mayor ante el ritmo psicodélico del rock y nuestros latidos. La yema de tus dedos jugando con el borde de mi camiseta, a medio camino del huracán de mi sexualidad. Deseosa de retarte a una guerra de gemidos histriónicos, infatigables. El tequila solo daba más libertad a nuestros deseos, al serpenteo de tu cuerpo en busca de mis ganas.

Y allí me encuentro, en las escaleras de un portal que sostiene con paciencia mi soledad y mis recuerdos; atiborrándome de nostalgia mientras jugueteo con las hebillas de mis sucias botas. Soñando que mi recuerdo te acerque un sábado por la noche a ese lugar recóndito de Madrid. Agazapada entre las miradas de aquellos que no tienes reparos en lanzarme las flechas de cupido con el fin de llevarme a la cama; no saben que sueño con tu regreso, que un polvo con ellos sería una parafernalia por tu recuerdo, por mitigar la pena por no tenerte, por esperar que el calor de otros brazos atenué este dolor.

Hace frío,  pero te espero, porque en el fondo Madrid no es tan grande. Porque todo merecería la pena si la casualidad nos la jugase de una puta vez a nuestro favor, y fuese capaz de averiguar en tu mirada que te mueres de ganas por morderme los labios, por perderte en el olor de mi piel. Porque quizás hayas seguido los pasos de algo que nos une y va más allá de lo racional.

martes, 19 de marzo de 2013



Desde dentro, para curar aquello que te atormenta, aquello que tienes oculto con el fin de parecer invencible; pero que, sin embargo, te hace frágil, te limita.

Desde dentro hacia fuera, colmando los recovecos de la inquietud, haciendo que la nostalgia solo sea un paseo al que no nos apetece recurrir. Consiguiendo así, que el recuerdo sea un bonito lienzo que observar,  pero no ante el que detenerse: inmóvil, fijo y derrotado.
Desde dentro, para sanar las heridas que siguen sangrando y aniquilar la enfermedad de un corazón, que ya solo sigue el ritmo de un latido, como una constante; pero que no siente, que esta infectado de dolor, de desesperanza, de desilusión.

Desde dentro hacia fuera, saciando la adicción a serotonina; convirtiendo el cuerpo en un paraíso afrodisíaco. Colmando cada poro de un adictivo olor a satisfacción  Desbordando los limites de lo racional para vivir en un sueño.

Desde dentro hacia fuera, hasta estallar, hasta conseguir extenuar la lógica, hasta reventar de felicidad.

jueves, 7 de marzo de 2013


Me desvelo. El móvil marca las 5:30 de la mañana, debo descansar; pero una avalancha de ideas, de líneas salvajes se agolpan en mi cabeza. Me quedo dormida con ese torrente de imaginación masturbando mis sentidos, convencida de que al día siguiente seré capaz de recordarlo; sin embargo a la tranquilidad de un nuevo amanecer, se esfuman como la pólvora.

Juro que la próxima vez me dará igual cualquier tipo de obligación, no es bueno darle la espalda a la inspiración. El cabreo le dura varios días y luego le echo demasiado de menos.

miércoles, 6 de marzo de 2013


Tenía que ser Bukowski.

"Querida, encuentra lo que amas y deja que te mate. Deja que consuma de ti tu todo. Deja que se adhiera a tu espalda y te agobie hasta la eventual nada. Deja que te mate, y deja que devore tus restos.
Porque de todas las cosas que te matarán, lenta o rápidamente, es mucho mejor ser asesinado por un amante."
Falsamente tuyo, Charles Bukowski.

martes, 5 de marzo de 2013


Para ella las historias de princesas jamás fueron el motor principal de su existencia; sin embargo, siempre fue enamoradiza, pasional e incluso algo obsesiva. Lloro cada nuevo amor como si con cada lágrima intentase recomponer un corazón roto.  Maldijo cada nueva historia, cubriendo de un halo frío su frágil sensibilidad, pero le aliviaba la idea de que los cuentos de hadas le resultaban algo cursis y anticuados. Le aliviaba estar segura de que, ese no formaba parte del saco de sueños que había construido desde que era una enana.

Sin embargo las dos últimas veces no fueron unos ligeros rasguños al corazón, las últimas veces este quedo aniquilado. Abandonado en cualquier rincón, haciéndole inmune a cualquier sentimiento romántico, tiñéndola de un gris oscuro. Tan oscuro que, cuando se sinceraba frente a un espejo, sin maquillajes ni excesos, solo ella era capaz de vislumbrar su pena tras tanta oscuridad. En el refugio de la soledad lloraba cada noche anhelando un sencillo "buenas noches" que no necesitaba, pero al que echaba de menos. Lloraba cada nuevo zarandeo a la esperanza, pero lloraba en silencio, porque ella era demasiado fuerte para el resto del mundo, porque el mundo no giraba en torno a ella y había muchos más problemas en los que centrarse.

Así maquillaba cada mañana su pena con varias capas de pintura, tan densa que cualquier observador hubiese captado rápidamente el mensaje oculto tras tanta desesperación. Salía a "hacer" que se comía el mundo, siempre arrastrando su saco de sueños como la más deleitosa de las condenas. Era consciente de que al final, ese pesado saco, era  su salvavidas en cada nuevo naufragio de lágrimas. 

Dejo de creer, y entonces, en el punto más oscuro de su transformación, justo cuando podría cubrir sus alas de un negro azabache, apareció él. Le lamió las heridas con suprema dulzura y busco con valentía su corazón. Dicen que lo encontró entre las zarzas más salvajes, sangrando lenta pero incesantemente. 
Se esforzó en hacer la mezcla perfecta con los colores primario, para conseguir día tras día, devolver el color natural a la mujer de gris y le regalo un nuevo saco para sus sueños; que el anterior, de tanto arrastrar, estaba roído. Además, se tomo las molestias de ponerle un carrito al macuto, para que el peso de tanta imaginación no pudiese jamás con tanta sensibilidad. 

Le dejó en un cofre precioso: la paleta de colores, unas ruedas de repuesto, una brújula y un saco nuevo; y le hizo prometer, que si alguna vez él no estaba, y volvía a sangrar hacia dentro, no olvidase abrir el cofre y embaucarse en la aventura de recomponer sus pedazos de la manera más heroica. Que las heridas no hicieses nada más que darle un color todavía más exótico y maduro a sus preciosas facciones, que con cada lágrima construyese un nuevo auto con ruedas más fuertes y veloces;  que se sintiese pirata con la brújula en sus manos, en busca de aquel corazón; tiñendo de gris a quien se hubiese atrevido a lanzar su tesoro entre las zarzas. 

Le hizo prometer que, en caso de un nuevo atentado a su corazón,  agarrase con más fuerza sus sueños; que en vez de abandonarse al dolor, y al aburrido color gris, decidiese vivir la genial aventura de recomponerse de nuevo y de hacerse más gigante con cada nueva experiencia, de hacerse invencible y VIVIR. Porque tu vida es tuya y de nadie más y quien de verdad te quiera, solo se esforzará en regalarte un precioso cofre, para que en caso de urgencia, jamás olvides seguir luchando por tus sueños.

lunes, 4 de marzo de 2013

"Yo diría que entre un «no lo suficiente» y un «nada de nada». Siempre estuve hambrienta. Aunque sólo hubiera sido una vez, hubiera querido recibir amor a raudales. Hasta hartarme. Hasta poder decir: «Ya basta. Estoy llena. No puedo más». Me hubiera conformado con una vez. 
Así que pensé lo siguiente: «Conoceré a alguien que me quiera con toda su alma los trescientos sesenta y cinco días del año». Estaba en quinto o sexto curso de primaria cuando lo decidí."

"Tokio Blues", Haruki Murakami

viernes, 1 de marzo de 2013


Maldita sensación que me bloquea, que paraliza cada una de mis escuálidas extremidades. Odio profundamente sentirme triste cuando no tengo ningún tipo de necesidad de ello y me siento egoísta, asquerosamente egoísta por quejarme cuando no debo hacerlo.

Es una especie de circulo infinito, que dominado por una fuerza centrípeta, se apodera de mi racionalidad para mantenerme en ese estado de mareo profundo del que resulta tan complicado mantenerse en equilibrio. Ese equilibrio que tan poco me gusta cuando estoy en la cúspide de la maldita sinusoide que me caracteriza; ese equilibrio que no consigue que deje de martirizar mi autoestima cuando se encuentra en la temible posición ínfima. Ese equilibrio que, sin embargo, me tambalea, saciando a mi caprichoso yo de altos niveles de dopamina, pero que como todo capricho, niveles desmesurados también generan cambios dignos de la peripecia más utópica.

Pues eso, será que se acercan mis 26 años.Que soy muy nostálgica y exigente conmigo misma. Que pretendo cambiar un mundo que es demasiado grande, o quizás simplemente me lo parece a mi, porque al final, de lo que no cabe la menor duda, es que yo sí que soy demasiado pequeñita.

viernes, 22 de febrero de 2013

Se libre



Te crees mejor que los que te rodean; quizás eres mucho mas consciente de lo que aparentas ser de tu medianía. Supongo que por eso te atreves a dar lecciones de moralidad de esa manera tan libre. Quizás es por ello por lo que desperdicias segundos de vida en masticar veneno; en vomitar palabras llenas de odio sobre el resto, para después, sonreír bañado en falsedad a aquellos que alimentan tu sed de aburrimiento.

Lo que te ocurre es que estas sucio por dentro, sucio de rencor y arrogancia ante un mundo al que no te atreves a plantar cara. Se sincero contigo mismo y serás feliz. Entonces y solo entonces serás capaz de pasar por completo del resto de la humanidad, solo entonces dejaras de colmarte de tele mierda, de vivir de los cotilleos que alimentan tu mediocridad, que te escupen a la cara que hay gente mucho más reprimida que tú consolando tu mísera existencia. Lucha contra tus prejuicios o simplemente vive a tu manera, pero deja vivir cielo, deja vivir.

lunes, 18 de febrero de 2013



Vértigo que me ahoga. La ansiedad hace crujir mi sueño REM para deleitarme con el más crítico de los insomnios. Comienza el ciclo de mi ahogo en el mar más profundo de la autodestrucción  Repaso mis defectos con sumo cuidado. Rebusco entre mis logros y calculo la distancia a mis metas. Me encuentro tan lejos de todo ello, que de nuevo, vuelvo al principio; a destrozar mi moral y mi autoestima; a sentirme pequeñita. Me invaden sentimientos contrarios a mi personalidad, por un instante siento un hechizo misantrópico que me hace odiar todo aquello que amo. Comienzo a delirar; a buscar razones absurdas  y encontrar excusas incoherentes relacionadas con la antroponimia y derivados. Me adhiero a todo tipo de esperanzas incongruentes, propias del peor de los libros de autoayuda, como si acaso todo eso fuese a solucionar mis taras y mis malas decisiones. Respiro a porciones por culpa de esta ansiedad, por culpa de mi autoexigencia. Lucho por apoderarme de mi vertiginosa respiración. Por recomponer las piezas de mis sueños quebrados. Me relajo.

"Tranquila" me repito una y otra vez. "Todavía estoy a tiempo". Comienzo a abandonarme a Morfeo. "También la Luna resultaba inalcanzable para todos esos soñadores de mi misma calaña, y en realidad, nunca estuvo tan lejos". 

"Por la mañana todo será diferente, a la luz de un nuevo día seré capaz de tocar la luna con la punta de los dedos. Como siempre"

martes, 12 de febrero de 2013


Este huracán de sensaciones, que revolotean al ras de mi estomago, sin pedir permiso. Comienzo a necesitarte, a pensarte como una constante, a ser una yonki del efecto que provocas en mi. La marioneta de la maldita droga con la que me has seducido.

Soy tan cobarde como aquello que tanto amé, como aquello que tanto odie. Pánico a que la exponencial se torne decreciente. Miedo a que me roben de nuevo el alma, y encontrarme mendigando otra vez, suspiros de una ilusión. Miedo a perderme en la espiral del dolor por no tenerte para después, sufrir y alimentarme hasta el fin de mis días de unos recuerdos, que una vez curada la herida, me afirmen que ese tipo de llagas no sanan nunca, que esa patología impregna el alma para siempre.

Desechar mi autoestima, torturar mi moral. Miedo a caer en el agujero del olvido, el juguete roto de nuestra historia. Imaginarte en otro lugar en ese preciso momento, por si da la casualidad de que solo tú le hayas pedido un baile a mi recuerdo, y ambos suframos ese instante como un precioso tango del azar.

Terror a ser un zombi de aquella experiencia, de la que mutaré a una especia de sanguijuela del recuerdo, chupando con desesperación cada olor, fotografía o melodía que me haga viajar a ti.

Terror a todo ello, o lo que es peor, ser yo la causante de tanto dolor.

martes, 5 de febrero de 2013



"Átame a la cordura de tus firmes pisadas, quiero hacer ruido con estos pesados tacones que no hacen más que regalarme una visión mas segura ante esta locura que es el mundo. Quiero sentir que no pertenecer al rebaño duele. Parecer invencible. Saciarme de mi existencia, anulando cualquier sueño que me haga alejarme de una realidad necesaria.  Rendirme a los pasos que la vida me ofrece, sin más. Desechar cualquier sentimiento pusilánime que me consume en momentos de debilidad. No quiero problemas.

¡Maldita y dulce fragilidad! Qué clase de sandeces pienso. ¡Ni  loca! Quiero seguir siendo libre. Soñar si me hace falta y tocar la realidad cuando me plazca. Seguir siendo imperfecta para romperme, y de nuevo, vivir la fatal aventura de recomponerme de nuevo. Hacerme fuerte con cada desgracia, que mis defectos y mis fallos me colmen, poco a poco de inteligencia.  No quiero tener movimientos autómatas,  no quiero vivir ignorante ante el mundo, aunque sufra. Me niego a renunciar a esta dulce vesania que me hace vibrar con cada exhalación de vida, y por supuesto, me niego a ser lo que la sociedad quiere que sea, jamás renunciaré a pensar por mi misma, jamás renunciaré a la autenticidad, a pesar de que a veces duela tanto."


"Así que se fue, me dejó el corazón en los huesos y yo de rodillas. 
Desde el taxi, y haciendo un exceso, me tiró dos besos... 
uno por mejilla."
Gigante Sabina


miércoles, 30 de enero de 2013



Aún se recuerda allí, expuesta a la peor de las condiciones metereológicas. Mirando entre lágrimas la punta de unos zapatos incapaces de resguardar sus pies del frío, mientras el corazón late de forma desbocada. Luchando por sobrevivir a un anhelo que le araña con ansia desmedida su frágil respiración. Confía en que aparezca de nuevo tras el cristal, confía tanto en su historia que sigue allí, sin miedo al frío, inmune a la lluvia, valiente, terca, impasible. Aquella hora resultó una eternidad, esa maldita hora que ella le regalo a su esperanza para robársela a su dignidad.
Lloró su huida, la lloró tanto que se quedo esperando migajas de una respuesta, miseros restos del amor más fugaz y violento de su ínfima existencia. Respuestas a su engaño. Respuestas que fuesen capaces de salvarla de su peor agonía,  que reviviesen o aniquilasen de una puta vez sus esperanzas. Respuestas que le concediesen, por una vez, el valor que ella se merecía e hiciesen emerger ese corazón, que con crueldad, había sido enterrado en la oscuridad mas injusta y en el olvido más lacerante.

-Ya llegará el instante en que tú serás yo y yo seré tú.- Se dice a si misma mientras, por primera vez después de mucho tiempo, se mira con deleite frente al espejo. -Siempre es así.

domingo, 27 de enero de 2013


Fue una jodida delicia atiborrarme a tu lado de juventud en estado puro. Los dos, sin nadie más. Rodeados de la multitud, pero creando un halo de perfección imposible de ser destruido por el resto. Exhalando Jägermeister en cada baile. Divirtiéndonos sin limites. Colgados de miradas cómplices, sin reglas, sin formalidades absurdas. Me llevas a tu mundo, me lo muestras, me lo regalas. Me demuestras que a tu lado la felicidad es un estado continuo, que no tenemos más limites que los que nosotros fijemos. 

Una vez más, un absoluto placer sujeto a tu presencia.

sábado, 26 de enero de 2013

"El primer suspiro de amor es el último de la cordura"
Antoine Bret

Felicidad eres tú.

viernes, 25 de enero de 2013


Una noche más agonizando en tu cruel reminiscencia, ni siquiera recuerdo cuantos whiskys llevo ya, la nube producto de varios cigarrillos no me ayuda demasiado.

Ahora te escribo estas líneas. Ahora, que desde la distancia he olvidado tu risa, esa risa histriónica y contagiosa, ese maldito baño de absoluta dulzura. Ahora que estas lejos, tan lejos que lo vivido a tu lado parece producto del más deseado de los sueños, justo ahora me atrevo a dar consejitos resultado de un dolor que hace arder las entrañas.

Ahora averiguo las respuestas sin cavilar demasiado las preguntas. Ahora te entiendo, por fin te entendí. Ahora que ya no puedo hacer nada más que soñar despierto con tu regreso. Ahora comprendo que rendirse no es una opción, que abandonar era el fin. Ahora atado a la nostalgia recuerdo tus defectos y cuanto los echo de menos. Es ahora cuando perdido entre mis recuerdos, y la angustia del porque decidí esto o aquello, pulverizo tu perfume en el cuello de la camisa y me aferro a tu olor como la presencia más cercana de aquella irreemplazable; mi loca y maldita princesa.

miércoles, 23 de enero de 2013

-¿En que piensas? Me miras de una forma extraña, no sé como explicarlo.
-Claro que lo sabes. Digamos que te estoy follando con la mirada, sin embargo eres incapaz de ofenderte. Es más, a ti te gusta como te lo estoy haciendo ¿verdad?. 
-Eres un cretino egocéntrico, pero nadie consiguió envanecerme como lo hiciste tú. 
-Bueno cielo eso no es difícil, siempre fuiste la mejor. Difícilmente superable. 
-Eso ya lo sabía. No insultes mi inteligencia.
-Me encanta que sepas lo que eres capaz de conseguir. Tu seguridad me enloquece. 
-Hay un motel aquí cerca, conduzco yo.

martes, 22 de enero de 2013

La huída

Estalla dentro de si misma y corre. Aterrada por el frío, con el único propósito de huir, se adentra en un laberinto. Las ramas hieren su piel, pero ella es incapaz de detenerse. Llora asustada mientras revolotea incesante entre mil caminos. Los pensamientos le torturan, los recuerdos le fustigan.  Perdida entre sus huellas, inalcanzable , insoluble, insensata.

Comienza a llover. De forma idéntica a esa, la última vez. Se desvanecen las huellas debido al creciente chapoteo. Cae, desolada y se arrincona entre dos árboles.

-Alguien vendrá a recogerme- se convence mientras intenta resguardarse del gélido viento.


domingo, 20 de enero de 2013

Para mi gigante Californiana


Prometía ser una mañana más, un ansiado Domingo sobre el que devorar un tiempo libre que había olvidado. Todavía unida débilmente a Morfeo consigo leer un mensaje suyo desde tierras Italianas. 

"No te haces una idea de lo muchísimo que te echo de menos. Nuestras conversaciones, nuestros días, nuestros paseos, nuestras utopías...¿sabes que? eres absolutamente la única "cosa" que echo de menos de ese sitio donde vive, sólo, única y exclusivamente a ti.""

Me regala esas líneas. Ella es así, puedes no saber de ella en un mes, pero después te regala un cariño inmenso, te valora como pocas personas saben hacerlo. Quizás sea nuestra amistad la que es así. No conoce de protocolos, sabemos disfrutar del momento en el que nos vemos con esa absoluta locura.

Te quiero mi salvaje Extremeña, esa misma que se pinto de rubio la melena para cabalgar más fuerte sobre sus sueños. La que se convirtió en mi pequeña Californiana sobre unos tacones de vértigo con los que se zampaba el mundo a dos manos. Aquella que supo vislumbrar en mi personalidad mil detalles, apreciarlos y valorarlos como pocas personas son capaces de hacer. Es delicioso saber que nosotras nos entendemos, saber que le damos ese énfasis a las palabras porque apreciamos los mundos que pueden existir tras ellas, entender que vivimos intensamente porque no toleramos un aburrimiento que nos consuma en vida. Queremos vivir de forma que se nos erice la piel a cada paso, es lo que nosotras llamamos felicidad.

Como no te voy a echar de menos, como no voy a quererte, seria un delito no hacerlo mi pequeña Californiana.

lunes, 14 de enero de 2013




La miraba con cierta ternura, así, desde lo lejos. En un anonimato que le dolía en exceso pero ante el que se veía incapaz de plantar cara. Le gustaba la sutil elegancia con la que marcaba el paso, a pesar de llevar siempre una torre de libros entre los brazos. Tan delicada, aunque siempre pareciese angustiada por llegar al Aulario más lejano de la facultad. De esas chicas cuya belleza gana importancia con el tiempo. El primer día que la ves notas cierta guapura indudable, pero cuanto más se cruzaban en la lejanía de algún pasillo, más detalles fantásticos vislumbraba en su frágil figura. Un ligero lunar en la parte superior del labio, esa manera tan dulce que tenía de sonreír, la forma con la que se le sonrosaban las mejillas ante el calor y el frío. 

No era la perfección de unos rasgos lo que le hacía dueña de su belleza, tampoco era producto de vestimentas caras  ni varias horas frente al espejo. Era su sencillez lo que la hacía bonita, esas pintas desastrosas con las que, aun así, resultaba elegante. La forma con la que abría uno de esos libros que intensificaban el ya excesivo peso de sus apuntes. Como se recogía las gafas al leer, mientras sonreía o se emocionaba con cada página, importándole muy poco el bullicio o las miradas curiosas de los demás alumnos.
Comenzó a admirarla en secreto, le resultaba imposible no levantar la mirada para observarla cuando coincidían en aquella cafetería, no podía evitar fisgonear el título de su última adquisición literaria.

Suponía que era normal sentir cierta admiración ante otra mujer desconocida, a pesar de los aburridos y retrógrados discursos sobre la maldad de la mujer con las de su mismo género. Sus amigas y su novio comentaban a menudo sobre ella. Lejos de despertarla celos, aquello acrecentaba aún más su extraña fascinación. Pronto se percato de que su deslumbramiento no era otra cosa que amor. Por fin se dio cuenta de que a pesar de que le gustaban los hombres, por primera vez, se había enamorado de una mujer. 

jueves, 3 de enero de 2013


Finalizó un 2012 cargado de sensaciones, de vivencias, de anécdotas. Un año intenso repleto de experiencias delirantes, de noches de regreso entre lágrimas invisibles. Un cumpleaños que prometía ser uno de los más triste y que se convirtió en uno de los mejores, gracias a ellos. De abrazos cómplices con David, compartiendo por primera vez algo más que una amistad, compartiendo un dolor diferente pero que en ciertos aspectos nos otorgaba una sensación secuaz. Un verano con sabor a rock and roll y en el que me sacie de ellas con unas ganas infinitas. Tener la sensación de una felicidad desconocida y después ser consciente que era incapaz de sentir. Notar después como nadie era capaz de saciar mis inquietudes. Encuentros debidos al azar que después volvían a quebrar un corazón gélido. Quererme lo suficiente para negarme a mi suerte y permitir así conocerle. Solo el consiguió ilusionarme de nuevo y matar de un golpe mis miedos.

He aprendido muchas cosas. He aprendido que los miedos solo arrancan de cuajo los sueños, que por miedo te pierdes grandes aventuras. He aprendido que es mejor arrepentirse por haber luchado que no por no haberlo intentado. He aprendido que uno de los amores más gigantes es el de los amigos, porque ellos no se cansan de ti y serán ellos quienes estén a tu lado cuando aquel por el que hubieses dado todo ha dejado de quererte sin más. Sí, así funciona la sociedad apatica de hoy en día. Hoy lo eres todo para mi, mañana serás un mero trámite, alguien que estuvo ahí pero que ya no tiene importancia. Según que circunstancias, no puedo entenderlo, me parece deleznable, pero he aprendido que eso es lo normal y no lo mio. Así que en los años que vendrán, asumiré que ocurre, que es corriente para el resto.
He aprendido que la felicidad con alguien no la da una lista de requisitos, que la felicidad es la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona y reciprocidad.

He aprendido que la vida esta llena de oportunidades, que solo tenemos que ir con los ojos muy abiertos para ser capaz de verlas y apreciarlas, porque hoy no tiene que ser el fin y mañana puede ser una sorpresa, una sorpresa que no pienso perderme. ¡Feliz 2013!