Follow by Email

martes, 4 de diciembre de 2012

Vale sí, lo reconozco, me haces arder, me enloqueces, y te empiezas a colar en mi sueños.
Vale sí, puede que tus características no tachen los muchos requisitos que creía, podían descongelar un corazón gélido, y sin embargo, consigues que me pierda en tu sonrisa. Puede que no me sorprendas con  un análisis intenso sobre economía, puede que no te interese la teoría de la relatividad, pero eres capaz de escuchar con paciencia mis mil inquietudes. Sé que solo tú podrías admirar con atención mi pasión absoluta por aquel libro que ha vuelto a robarme el corazón. Porque deseas aprender tanto como yo. Sé que a tú lado podré aprender mil curiosidades, porque no te amoldas a la monotonía, porque no te vale con caminar y ya, no, tú deseas saborear el viaje.

Sólo tu relajarías con paciencia mis arranques justicieros, o mi llanto escandaloso por que no entiendo una maldita actitud que debería darme igual. Admiro tu ansía por aprender, tu inquietud. Te admiro porque la inteligencia no se viste solo con conocimientos, eso es otra cosa, no menos importante, pero tampoco única. La inteligencia es lo que tú tienes. Esa capacidad de escuchar y después debatir tras haberte puesto primero en el pellejo de aquel que te habla. Inteligencia es tu capacidad de ver el mundo a 360 grados. Inteligencia es tu facilidad para analizar el mundo desde otros zapatos.

Esa capacidad de sentir desde lejos que te necesito y consolarme con un abrazo, sin maquillar, sin segundas intenciones. Ese don para regalarme una seguridad suprema.

Te encontraste un cuerpo vacío, repleto de heridas, machacado. Un cuerpo frío que, en lo que al  amor se refiere, actuaba únicamente por instintos, diversión y capricho. Mi tarea era enardecer mi ego tras una mirada inocente y una sonrisa picara, ellos se iban contentos creyendo que me habían engañado, pero sólo yo era capaz de controlar mi situación y la suya. Y entonces llegaste tú. 
Te conocí hace siete años pero por lo que fuere no podía cuajar en ese momento. Este verano el voluble azar nos hizo quedar. Era de esas situaciones que creía no pasarían jamás y supiste como llevar la situación para llegar a mi, poco a poco. 

Has conseguido ilusionarme, has conseguido que me pierda en tu mirada, has conseguido que me apetezca bajar de mi nube y  puede que me hayas devuelto una porción de un corazón abandonado. Ahora no me cuestiono porque lo hicieron trizas sin compasión, ahora solo me apetece atarme al cinturón de tu espalda y manejar espacio tiempo en un segundo, a tu lado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario