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sábado, 29 de diciembre de 2012


Un buen libro, un café cargado o quizás un té, una pluma sobre la que abandonar mi subconsciente y escribir sin pensar, solo dejándome llevar por el trazo suave de mis pensamientos sobre el papel. Es una de mis innumerables adicciones, pero especialmente hoy tengo más mono que nunca, y sin embargo, tengo que estar aquí  frente al ordenador, mordiéndome las uñas por no poder disfrutar de pequeños fragmentos que endulzan el día. Aturullada con unos apuntes de una asignatura que me hace cavilar a cerca del delirio que hizo que eligiese esta carrera tan ajena a mi. Lo suficientemente terca para no rendirme, lo suficientemente fuerte para abandonarme a mis vicios. Una carrera de este calibre requiere todo el tiempo del mundo y más, pero necesito ser feliz al menos una vez al día. 
Me convenzo a mi misma de que solo queda un pequeño impulso, que estoy cerca del final, que seguramente este suicidio a la tranquilidad me guiará hacia algo que me apasione cada día, aunque parezca dispar, aunque parezca imposible. 
Hundiré de nuevo mi cabeza entre esos apuntes lejanos a mis sueños. Todo sea por poder engullirme de verdad en ellos lo antes posible. 

1 comentario:

  1. Gracias por el halago, este blog sí que es tremendo, encantada de haber caído por aquí!

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