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sábado, 29 de diciembre de 2012


Las cosas especiales no necesitan bautizo para ganar importancia, tampoco necesitan celebraciones con las que demostrarlo, no lo necesitan porque no lo necesitamos para darle la relevancia que ya tiene. Eres más que una linda aventura, pero jamás serás un contrato. Los contratos siempre llevan letra pequeña para dejar cosas a medio decir.
Eres mi primer café del día, el perfume con el que empaparía mis sábanas cada noche, te cuelas entre mis sueños a menudo y ocupas mi mente mientras estoy lucida, y sin embargo, no hay nombres. Para que, no los necesitamos. Los nombres tienden a crear responsabilidades que no tendrían porque serlo, para nosotros no existe más responsabilidad que la de hacer trampas con el tiempo para vernos antes, que la de perdernos en una mirada mientras estamos juntos, la responsabilidad de una naturalidad que nace de la combustión de nuestra esencia.

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