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domingo, 9 de diciembre de 2012


Creía que estaba contenta pero ayer me confirmaste que es una puñetera delicia, así, a lo bestia. Paseamos por Madrid, y el tráfico provoco que aparcásemos más tarde de lo que imaginábamos, sin embargo tu contagiosa paciencia te hacía sonreír como si nada.
Pasear a tu lado, disfrutar de Madrid embobada  con cada detalle y que tú me sonrías como orgulloso. En ningún momento me pones directrices, te gusto así,  distraída con las luces, con los escaparates, perdida en mis sueños. Te gusto así, emocionándome y pidiendo ayuda para los demás y sufriendo porque no puedo hacer nada.
Tu actitud bromista ante el mundo en general, disfrutando como dos críos sin ningún tipo de regla ni protocolo que no nos deje disfrutar ni ser nosotros mismos. Cenar a tu lado, rodeado de un mundo que nos sobra mientras nos comemos a besos con cada bocado. Ese nudo en el estomago al mirarte. Tanta perfección que duele.




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