Follow by Email

martes, 6 de noviembre de 2012



Dos años han sido los que han separado mil momentos juntas. Dos años y mil anécdotas y mal entendidos. Dos años en los que hemos llorado cada una en su rincón, construyendo esa impenetrable barrera de orgullo, de un daño que forjo con ansía y rabia un muro entre ambas cada vez más alto. Un muro que acabo nublando la visión que nos hacía grandes. Un muro que termino por desvincularnos y hacernos inmunes a  la distancia que crecía entre nosotras, cada vez más grande, cada vez más imposible, cada vez más.

Cosimos con esmero un abrigo de ignorancia y reproches que solo daba más frío  Pensábamos que eso calmaría el dolor de un corazón entumecido, pensábamos inútilmente que daría calor y estabilidad, pero sólo genero más frío, un frío que, a largo plazo, acabo por congelar la amistad.

Y cuando pensábamos que ya no habría vuelta atrás, cuando creíamos que lo habíamos perdido para siempre, una frase me hizo recordar que nos queríamos demasiado. Que era mucho lo que habíamos vivido juntas y eso debía de ser suficiente para ser por una vez, sinceras la una con la otra.

Hoy hemos hablamos tras dos años. Hoy hemos dejado que ese corazón entumecido se desnude. Hoy hemos arrancado una a una, las espinas que creaban yagas infecciosas que, a pesar del tiempo, seguían matando la amistad. Hoy hemos dejado que la transparencia crease una atmósfera entre nosotras y no ha sido en vano, creo que no ha sido en vano, ojala no sea en vano.

Porque te quise y ¿sabes qué? Pues que te quiero.


No hay comentarios:

Publicar un comentario