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domingo, 16 de septiembre de 2012


Todavía me sorprende lo que pude sentir. Todavía me asusta ser consciente de que me obsesione demasiado. Todavía enloquezco con la idea de que hubiese pisoteado un millón de veces mi dignidad por una mínima muestra de amor. Todavía me asusta y decido refugiarme en mi nube.

Será que no entiendo como un día no imaginas la vida sin ver sonreír a esa persona y de repente deja de ser todo para ti para convertirse en una experiencia y ya. Será que no lo entiendo. Supongo que por eso me he vuelto terriblemente escéptica. Supongo que por eso soy tan feliz en mi burbuja. Viviendo enamorada de mis libros, y de las sorpresas que esconden tras sus páginas. Regalando a mis oídos ese genero musical que cada día más se adhiere a mis entrañas convirtiéndola en una filosofía de vida, ese rock desde Elvis y Chuck Berry hasta Radiohead o Sigur rós, pura droga para mis sentidos. Escribiendo pensamientos con los que desahogar esta locura desmedida. Los abrazos de mis amigos y mis trastadas improvisadas jugandome alguna que otra venganza. Descargas de adrenalina en garitos del centro bailando sin prejuicios ni vergüenzas  Conversaciones eternas. Café y "galgucias". Pasión sin nombre ni responsabilidades, tú.

No, no me apetece bajarme de mi nube idílica. Desde aquí nadie me hace daño y puedo seguir recomponiendo mis pedazos. Desde aquí no tengo vértigo.

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