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miércoles, 22 de agosto de 2012

Carta a los atrevidos.


Puede que lleves razón, puede que tenga cara de buena, pero hazme caso, no te miento cuando digo que es mejor que no te acerques a mi. Solo podré romperte el corazón. No quieras que te quiera, no sé hacerlo. Me dejé el corazón tirado por ahí. Creo que no quiere venir conmigo. Creo que todavía no ha olvidado. 
Estoy vacía cielo. Soy un cuerpo que disfruta de la vida sin reparos, pero no siente. Nunca haré daño si puedo evitarlo porque no es mi naturaleza, pero no me pidas que sea nada más que un torrente de sensibilidad, dulzura, locura y pasión. No me pidas amor.

Disfruto de la vida sin más, es en lo único en lo que creo, en la vida. 

Si decides conocerme, quedas más que avisado cielo. Podremos vivir toda una aventura pero nada más. Dudo bastante que puedas enamorarme. Nadie puede ya.

Lo siento de verdad.


sábado, 18 de agosto de 2012


Hoy es un día especial, hace años nació alguien que durante nueve meses consiguió hacerme feliz e infeliz a la vez, consiguió ilusionarme y desilusionarme, consiguió que hasta ahora, cruce la linea del amor y del odio constantemente.  Consiguió lo más importante para mi; me hizo sentir, vibrar, para bien o para mal y no hay nada que me guste más en este puto mundo que eso, sentir que estoy viva.

Lo celebraré por ti pero no contigo, lastima. Un buen trago de Jack Daniel's a tu salud. 

Felicidades para mi! Felicidades para ti, cielo.



domingo, 12 de agosto de 2012


No dejó de cuidarla ni un solo segundo, de tratarla de forma única, de idolatrar sus movimientos y ensalzar su belleza. Que ella disfrutase era el principio y fin de cada nuevo acto de pasión, verla disfrutar era para él todo un deleite y después cubrirla en un baño de besos y caricias con el que calmar esos movimientos gatunos que le hacían enloquecer.

jueves, 9 de agosto de 2012


Una vez pude disfrutar de un cielo limpio y lleno de estrellas, fue a su lado y fue uno de sus enormes regalos.   Hoy lo hablaba con un amigo, mientras manteníamos esas charlas tan raras que a los dos nos gustan y recordaba que una vez pude vivir ese instante mágico con él, en Miño. Ese instante especial que vivirá inmortal en mi retina siempre que quiera regocijarme en su recuerdo.

miércoles, 8 de agosto de 2012


Sus manos huelen a él, cierra los ojos mientras sorprendida respira su aroma.
Siente miedo y se estremece con un terror que acobarda pero a la vez hace vibrar. Nunca le gustó la linealidad, le apasiona vivir en una montaña rusa, sentir que esta viva aunque el pavor asfixie sus vísceras dejándola sin aliento, arrancando sus estímulos. 
La escena del día anterior carecía de romanticismo sin embargo fue él quién consiguió embellecer el acontecimiento con absoluta delicadeza, galantería y generosidad dotando al instante de cierto caché de especial. 
Ella vibraba de absoluto frenesí entre sus brazos, se colgaba de su piel arañando cada poro con locura incondicional y se abandonaba a él, salvaje, absorta, rendida ante su presencia. Él la miraba con encanto desmedido, de una forma transparente que solo provocaba que ella ganase en confianza y tranquilidad. Y sucumbió a sus ansias mientras un huracán de sensaciones se apodero de ambos para culminar en una lluvia de gemidos que dotaban de más placer si cabe al momento.
La miraba después, esperando a que ella fuese capaz de recuperar un cuerpo ahogado en mil sensaciones. Cuidándola con devoción y cariño, acariciando su cuerpo desnudo, protegiéndola de cualquier pensamiento malicioso. Admirando el acto de pasión vivido hacía unos minutos, enardeciendo sus egos y aplastando por un segundo cualquier migaja de miedo.

lunes, 6 de agosto de 2012

Ahora que he conseguido entenderme con ellas estoy deseosa de una. Quiero una bicicleta de paseo. Me imagino yendo a la Universidad en una de ellas, ganando minutos de vida.
Me apetece poder salir a distraerme y olvidarme de todo lo malo mientras gano velocidad sobre sus dos ruedas. 
Sería perfecta si tuviese una cestita donde llevar mi último libro para sentarme en cualquier parque a sumergirme en la aventura literaria y soñar.

Acariciaban una timidez que les mantenía cohibidos, como dos niños inexpertos que no saben muy bien las reglas de un juego en el que no saben si aventurarse. Deciden tomas las riendas con maestría forzada y enseguida una química poderosa machaca la vergüenza hasta destruirla y tornarla inexistente. Se olvidan por completo de donde se encuentran, de si están o no solos, se para el tiempo para devorarse sin miedo. Se ahogan en una respiración acelerada producto de una pasión desenfrenada que ha suicidado cualquier rastrojo de racionalidad, solo quieren engullir sus ansias, acariciarse y comerse como dos locos. Existe complicidad y esta misma los envuelve en una nube de perfecta indiferencia hacia cualquier otra cosa que no sea la de seguir dando riendo suelta a esa concupiscencia desbocada. Él la rodeaba haciendo que se sintiese tremendamente protegida, consiguiendo así que se abandonase a esa demencia que provocaba movimientos felinos ante los que no podía controlarse, un baño de lujuria y dulzura que lo dejo deseosos de mas, esa tregua que alimentaba la tentación convirtiéndola insostenible.