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domingo, 15 de julio de 2012


Acariciaba su pelo, besaba su frente, esos hoyuelos que tanto le gustaban.
La miraba como embrujado por una fuerza desconocido quedando por unos segundos aletargado en otra dimensión. Un nudo en el estomago que le hacía sentirse vivo, por un momento mil besos no resultaban suficientes. 

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