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sábado, 9 de junio de 2012


Quizás demasiado inconformista, demasiado transparente, demasiado visible. Quizás con pocos prejuicios, sin pelos en la lengua, con mil sueños por alcanzar. Quizás demasiado exacerbada en mis convicciones, demasiado sensible, demasiado pasional. Inseguridad producto de mi incomprensión. Inseguridad que se diluye cada día, inseguridad que desaparece en cada segundo de vida, porque yo no salpico mi vida de tabús, no vivo de la monotonía ni lleno mis días de escrúpulos absurdos que limitan la felicidad. Pocos son capaces de comprenderme, pero no les culpo, viven demasiado condicionados por los recelos de una sociedad que limita la personalidad sin aprensión, que te encierra en una "perfección" que aburre. Mi vida es mía y de nadie más, y la viviré como me apetezca mientras no haga daño a nadie, no quiero acotar mi personalidad por "gustar" al rebaño, no quiero ser una marioneta, me niego.

1 comentario:

  1. Nunca formaremos parte del rebaño, ni aunque queramos, ni aunque quieran. Estamos tan fuera... Que, a veces, duele.

    Un diez para tu mente privilegiada.

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