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martes, 29 de mayo de 2012



Deje de creer en el amor. Al menos en el amor puro, pasional y sano que yo concibo, porque para que engañarnos odio el "amor" por costumbre, por miedo a la soledad, odio como se engañan el 90 por ciento de los mortales que siguen con alguien engañándose a mi mismos, alardeando de su enamoramiento pero siendo incapaces de mantener la lealtad, están deseando que aparezca otra persona que les haga vibrar, pero mientras la cobardía y el pánico le atan a una monotonía que les crea estabilidad, no admiran a esa persona, critican sus costumbres, aborrecen sus manías y me parece horrendo. Supongo que un amor eterno, ardiente, que crece de una simbiosis de sentimientos resulta imposible en una sociedad en la que importa solo el individualismo, en la que las personas solo son capaces de pensar en si mismos, una sociedad que trata a los seres humanos como máquinas de las que se cansan enseguida pero ante la que ni plantan cara porque viven aterrados ni luchan porque viven de una codicia sobre el Yo. Un egoísmo que ahoga el romanticismo, que mata los sentimientos. 
Tal y como esta el mundo, mejor sola que mal acompañada.
¡¡¡Grandisima Libertad!!!

2 comentarios:

  1. Éste se merece un huequito en mi rincón!!

    p.d: hoy te bombardeo el blog!! jejejjee

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  2. Gracias pequeña! Para mi es todo un placer!!!

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