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lunes, 16 de abril de 2012

Su mirada hacia de sus caprichos realidades,  se convertía en el antojo de cualquiera y las tortura de los pensamientos de aquellos que se morían por besarla una vez más. Ella alegaba su rechazo a cualquier lazo sentimental, sin embargo eso acrecentaba pasiones en aquellos que habían tenido el placer de disfrutar de su  esencia. Se decía que despertaba temores y una sensación de embriaguez tremendamente adictiva, pero que no se dejaba querer. Sin embargo al principio de cada aventura y haciendo gala de esa dulzura explosiva que disparaba la libido del más frío, miraba a su víctima y con una mirada angelical decía
¿Te atreves?

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