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domingo, 11 de marzo de 2012

Soñadora e incontrolable, difícil e insoportable, pasional y alocada... Asumo mi culpa, lo complicado que puede ser entenderme y lo imposible que resulta domarme, pero así soy yo, alma en libertad atada a una sensibilidad que quizás te pide que le atiborres durante días de tu esencia, y eso da miedo. 
Leía las líneas de Charles Warnke y comprendo a aquellos que se han rendido ante mi, aquellos que han preferido dejarme volar a soñar a mi lado. Supongo que con Bukowski, Hemingway o Miller jamás me habría sucedido nada similar, quizás hubiesen huido despavoridos mucho antes, puede que nunca se hubiesen percatado de mi presencia. Bueno, ellos me permiten soñar tranquila mientras me embarco en sus pensamientos inmortales, en la mesa de cualquier bar con la excusa de un café. 
Estoy convencida de que hay que tener un don para comprender lo que pasa por la mente de una loca de mi condición, de alguien que odia los horarios y los patrones, los cálculos meticulosos, la vida saciada de reglas. Asumo que soy insoportable, que se le va a hacer.
Ahora me sacio de la delicia de ser libre, de poder pintar con lápices de colores donde me plazca, quedarme embobada con los libros de una papelería, cantar en alto "Help" o "Creep" de camino a la Universidad, quedarme absorta en mis pensamientos y con la mirada fija en cualquier destino, pensando quizás en como podría haberte hecho el hombre más feliz del mundo o lo bien que me sentaría ese vestido que nunca compraré. Me dejaré querer pero resulta toda una proeza enamorarme, y cada día la hazaña suma dificultad. Las experiencias me han hecho agnóstica. 
¿Te he dicho que me encanta Miller? Difícil elección, demasiado corazón. Creo que me quedo por aquí durante mucho tiempo... 

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