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martes, 21 de febrero de 2012



Inhalar un humo que me consume, que se adhiere a mis pulmones dejando marca en mis vísceras. Respiro pero no puedo, cojo aire pero me cuesta. -¡Basta ya !-me digo. -Esto no te consuela chica, esto no es lo tuyo.
Fuiste feliz, amaste, luchaste e intentaste marcar un destino que no estaba escrito para ti.
Apago el maldito piti que ha devorado instantes de mi juventud. La adicción no va a solucionar nada, no me dará respuestas. No entiendo nada, no sé que hago. Me río de mi idiotez, de mi embelesamiento, de mi maldita sensibilidad. Observo la hilada de humo que desaparece sin dejar rastro, la veo esfumarse y siento nostalgia. Veo la cajetilla llena, me pregunto si este me sentará tan mal, quizás no, al fin de al cabo deja un sabor delicioso...
No tardo en absorber adictivas bocanadas de humo, nunca entenderé nada pero soy demasiado pasional, que le voy a hacer.

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