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lunes, 21 de noviembre de 2011

Una pequeña joya.



No superaba los trece de años de edad, pero caminaba con una elegancia impropia de su edad. Su vestimenta delataba su existencia humilde, sin embargo, se apreciaba su gusto a la hora de combinar las prendas, la clase de sus movimientos convertían una ropa sencilla en joyas deseadas por cualquiera.  Me miro con cierto descaro, ese descaro que delatamos las que adoramos la moda y no podemos evitar quedarnos embobadas cuando consideramos que alguien sabe estrujar ese arte que va mas allá de marcas o tejidos caros. Es también apreciar ese aura que desprenden las que sin dilataciones ni esfuerzos resultan tremendamente delicadas y estilosas.
Su padre desde lejos la llamaba con un tono algo brusco, ella caminaba embobada, soñando despierta mientras su madre seguía la figura del hombre, con la cabeza baja escondiendo la única sección de su cara que quedaba descubierta , una mirada triste que se esforzaba en esconder fijando su mirada en un suelo que se le antojaba infinito .
Su mirada se inundo de pena escondiendo un grito silencioso que chillaba libertad. Sabía que su independencia tenía un corto periodo de duración, todavía sus facciones eran las de una niña, sin embargo, en el momento en que pudiese hacerse física su situación de mujer, esas cadenas la atarían para siempre en un mundo de hombres, donde no existen ni los sueños ni las ilusiones, donde te obligan a acostumbrarte a que elijan por ti, donde tu opinión no importa. Vivirás encerrada en la cárcel de las palabras, los sueños y por supuesto te olvidaras por completo de ensalzar tu belleza. Tu mirada tendrá que ir fija tras el paso de aquel  por el cual vivirás y al que te entregaras por completo cuando y como quiera.
Su mirada se clavo en mi mente, su auxilio me creo agonía.
Ninguna mujer nace preparada para un mundo como ese, pero ella menos, porque esa mujer era un sueño andante , era de esas pequeñas joyas que nacen para cambiar el mundo ….. 

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