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viernes, 6 de octubre de 2017

Hace mucho que no me paseo por este rinconcito, a quién lo lea le pido mil perdones. Estaba justificado, lo prometo. Es que he estado creando, pero a escondidas.

Me dediqué a dos cosas principalmente.

Uno escribir en un blog en el que voy a chillar con todas mis fuerzas que mi vida es esto. He querido hacerlo muy bien, por eso va despacio. Cuando esté todo preparado pondré el enlace, por si alguien que caiga por aquí tiene alguna o todas las curiosidades del mundo.

El otro es un libro sencillito que ya es borrador y al que le quiero dar varias revisiones. Es que esto también quiero hacerlo muy bien porque no os imagináis el amor con el que lo he hecho.
No sé cómo saldrá. No tengo ni idea, pero lo he gozado tanto que el resto sería un añadido.

Que sepáis que me hace muy feliz también ver que alguien, desde algún sitio, se preocupa de darse un paseo por aquí: Sois culpables de que me haya lanzado al vacío para vencer mis miedos, sois culpables de esa cosita que estoy creando. Gracias.




viernes, 9 de junio de 2017


Una luz tenue envuelve los cuadros de Helmut Newton y las frases de Cortázar. También el teléfono de mi abuela Ramona y la lampara que, con muy buen gusto, me regalaron Dei y Manu.

Estoy sentada en el suelo con una camiseta de lino y en bragas al lado de mi balcón. Está abierto de par en par, y si me tumbo puedo ver Marte. También alguna vez he imaginado cuanto se quieren la parejita de la buhardilla de en frente, no es por cotilleo: es que una de mis pasiones es crear historias bonitas.

Mi padre comenzaría a suplicar un poco de cabeza:"Ay Blanca que a la niña la puede ver cualquiera, que se pueden encaprichar y hacerla algo, qué van a pensar".
Hace tiempo que no lo dice, creo que ha tomado la inteligente resolución de tomarme por imposible y dejarme ser. Incluso le hacen gracia mis alas. Ahora le gusta como vuelo, la revolución que lleva mi sangre y que ame todo tan a lo bestia.

El caso es que quería contar lo especial que es todo esto; supongo que es el regalo por vibrar en la frecuencia adecuada. 

Vivo en un barrio que rezuma arte, juventud de la de alma no de la de la fecha de nacimiento. Cada rincón te regala una tienda con esencia, con sus falditas vintage o pin up según el gusto. 
En mi barrio las terrazas viven completas todos los días, porque la vida se vive a diario y hay algún que otro Bukowski al que las cervezas no le han quitado las ganas de regalar poesía. 
La calle desengaño suda su significado y ellas ríen porque la vida si que fue puta con ellas pero en estos lares la esperanza es lo único que no se pierde. 
La calle Pez está llena de aquellos que decidieron que podían nadar a contracorriente y, mejor me reservo alguna que otra que me dispara mil recuerdos bonitos cada vez que la piso.

Ahora mientras escribo olvidándome de comer, mis pieles se desmontan al sonido de una guitarra y la voz de la chica que ha decidido cantar como las sirenas pero no para los marineros, para ella misma. Suena una melodía que me recuerda el sonido de Beirut y me asomo a mi balcón para gozar con ella mientras la escucho chillar de placer: muy Jim Morrison en unos de sus conciertos locos.

Lo mejor es lo que me ocurrió el miércoles, porque lo necesitaba, lo necesitaba mucho.
Mientras dormía mis latidos comenzaron a acelerarse porque algún genio decidió bailar Twist & Shout en mi bendita calle Barco. Justo debajo de mi ventana. Me desvele con el corazón escapando de mi pecho, una sonrisa gigante y mi pulso descompensado como fuegos artificiales. 
Después cerré los ojos y soñé algo precioso, estoy segura. 

A otro le jodería que alguien bailase esa maravilla una noche en la que al día siguiente tienes que ir a tu trabajo de mierda, como un zombie más. 

A mi sin embargo me recuerda que estoy viva, que hay señales que me dicen cosas, que siento demasiado y es maravilloso y que, cuando tomo decisiones de valientes la vida me recompensa. 

Come on Baby now

jueves, 25 de mayo de 2017


Camino a Dubai, abrazada a esa mochila en la que cabe todo lo que necesito para vivir, me ha recorrido un chispazo como el que se siente cuando te fijas en una mirada sabiendo que, para siempre, será uno de tus puntos cardinales: aunque no la veas, aunque te nublen otras muchas.

He sentido la seguridad que antes disimulaba con excusas y fobias que ahora no tengo. El nudo roto de mi garganta, como si llevara 25 años gritando que lo deshagan y yo tan necia despachando mis miedos para no verlos, ni responsabilizarse ni nada... Amontonando mil peros que pesan más que la mochila que abrazo.

En un suspiro pierdes el miedo a la oscuridad y abrazas mil cuervos con ternura. Luciérnagas revoloteando en la boca del estomago. No son mariposas porque dan chispazos de luz para matarme la ceguera.

Dejarme ser, aunque camine sola.

Serme fiel por encima de todo(s).

Desde tan arriba el norte de África parece repleto de montañas de canela y sal, en el medio agua color esmeralda gritando mucho más que Esperanza.

La vida es fascinante, solo si no se le tiene miedo.

lunes, 13 de febrero de 2017


Tengo cierta tendencia a enredarte entre mis recuerdos; a soñarte mientras acelero mi desgastado corazón.
Idear conjeturas: Perderme entre los cajones de no se sabe qué relato, de qué capítulo, de qué vida.

Leo mis fragmentos e idealizo una schott; entonces me miran como si dijese mentiras, no saben que jamás existió una melodía más sincera. Que se atrevan,  me estoy haciendo experta en atestar derechazos a aquellos que juzgan lo especial que ha salpicado mi vida.

Escribo líneas, porque se me han marchitado las historias y, mientras, me alimento de locuras que, espero, no tengan terribles consecuencias. Todo es culpa de la adicción que sufro al "que me cuiden de verdad", será que tengo los niveles de abrazos muy por debajo de la media o será que a veces, amar de más también necesita que sea al revés; sólo un ratito que sino tiemblo.
Todavía, si al amanecer se encienden mis miedos, me arropan como si supieran la receta de mi sinusoide mejor que yo misma. ME QUIEREN ASÍ: llenita de arañazos, de taras, de locuras...

Me disgusto a menudo: entonces chillo, maldigo, me cabreo para derretirme después como lo haría un polo de vainilla en algún rinconcito de Córdoba. "Se te va la fuerza por la boca..." a veces también el alma les diría yo.

Vivo arriesgando demasiado mis constantes vitales, pero no lo cambio.

Todo al rojo, por favor. Y sonrío, sonrío mucho.

martes, 3 de enero de 2017



Se supone que al ser año nuevo tengo que tener una lista de propósitos entre los que cabe tener el culo más prieto o echarme novio. Eso es lo que escucho a muchas de las que comparten mi número de inviernos (no todas, que conste). Yo paso de largo y arrugo la nariz. Lo de felicitar el año, pues perdonarme si no lo he hecho pero tampoco es que sea lo mio. Soy un ligero desastre y prefiero que a quien le preocupe mi existencia, mis sueños o mis abrazos los busque a menudo: por ejemplo un 1 de Febrero porque hace frío o un 1 de Agosto porque hace mucho calor.

Este año lo comencé con grosellas ¡Qué delicia! Mucho mejor que las uvas que nunca me han gustado. Y no salí, porque no me apetecía. Será que me divierto a menudo y esa noche estaba helada; además sufro adicción por la escritura de Hesse, por lo que me acurruque junto a sus frases y su revolución mientras "la negrita" ronroneaba y me buscaba los pies para hincarles el diente.

El 2017 me va a gustar; porque confío en mi misma, porque estoy rellenita de sueños y proyectos en mente y porque la locura de Hesse me está recordando que debo lanzarme al vacío; que el 2016 solo es el preludio y que las locas debemos cometer locuras para que no nos aten las cuerdas. Que yo eso de que me aten lo llevo fatal. Más después de las heridas que me han provocado la soledad y el conocimiento personal más enriquecedor del mundo. Para que vean que hasta de lo malo uno sale victorioso; aunque las lágrimas pesen. A veces también los recuerdos.

Después de todo si algo tengo claro, es que la cicatriz del ventrículo derecho es preciosa y la que está un poco más arriba sigue sangrando un perfume delicioso. La inferior me hizo más fuerte y más sabia. Así con todas.

Cicatrices venir a mi si es para regalarme momentos fabricados de sueños.

¡Ah sí! Feliz locura del día 3, felices 365 cicatrices.

Bandeja de correos llenos de magia.



Buenos días princesa, 

A veces me siento tan sola, tan diferente, tan distinta en los pensamientos y en la capacidad de digerirlos: a ellos y a otros delirios diferentes. Lo pienso y digo "pues puede que seas una rarita, puede que por eso a veces te vaya así, puede que...." 

En fin, es martes y hace un sol espléndido pero el alcohol de ayer me ha generado contusiones en Oniria y he pasado despierta desde las 3:30 de la mañana. Puede que esté ligeramente sensible. Los ojos se me caen y a veces me sorprendo soñando despierta con un mundo diferente dónde no me sienta una extraña. 

Aún así aprendo a lidiar con las confrontaciones de nuestra peculiaridad, con estas almas descarriadas tan difíciles de manejar: aprendo poco a poco, "step by step" como diría la sucia de Rita. 

Creo que amamos demasiado y tenemos una capacidad de raciocinio distinta, diferente y mirada con recelo. Creo que se entiende, quizá no: ¡Bua! no tengo ni idea de cómo explicarlo sólo entiendo que es mejor guardar más de lo que cuento a casi todos los mortales; hasta a algunos a los que adoro. 

Me quedan dos horas y mi agotamiento no me dejará continuar vendiendo mi tiempo a unos señores grises por unas perras: así que creo que volaré como Frida con mi soledad dada de la mano porque no juzga y mira desde infinitas dimensiones. Pasearé y, seguramente me de un capricho francés en honor a una de las almas que más idolatramos: ese Riga que se siente más extraño aún que nosotras. Sonreiré a los perros y me pararé en las librerías. Llegaré a casa y cogeré al lobo: porque él sabe que un Goethe jamás saldría con un peinado inmaculado en un cuadro que retrata la hipocresía. Leeré y a eso de las nueve me echaré otro vinito: y si no duermo, si no duermo que le jodan a los sueños que ya los cabalgo a diario. 

Gracias amiga. Te amo. 

Sólo necesitaba expresarme con quién sé que no conoce de reglas. 


Rodéense de quienes les dejen volar, de quienes les dejen ser, de quienes hagan de su existencia una fiesta. Agárrenlos fuerte, son puñeteros tesoros sobre la tierra.


domingo, 18 de diciembre de 2016



Ella que ya no sabe contar historias de otros y se amarra a la soledad con adición narcótica.
Sabe qué es mirar a unos ojos y quedarse colgada. Sabe qué es que la tocan como si fuera de otro planeta y parar por no hacer trizas un corazón.
Ella que odia y ama a partes iguales; que se entrega y rechaza en un juego de cobardía y placer: porque no es maldad lo jura, es que le divierte el juego.
Y así espera de nuevo mientras teme que le digan que no pueden separarse de su olor: que se ha quedado impregnado en sus muñecas, que huele a su esencia y es, incluso más adictivo que sus besos. Porque en el fondo, la chica que sólo quiere que la abracen a veces también anhela que la quieran de verdad, aunque sea solo unos segundos. Lo suficiente para que ella no pierda el equilibrio: ya ha sufrido demasiado vértigo toda su vida.